Blog

Tag » Dios

La paz

Publicado por Timothy Archer - Jul. 16, 2010 | categorías Paz

paisaje tranquilizadorLa paz. En un sentido general, es la ausencia de conflicto. A nivel personal, puede significar muchas cosas…

La paz puede ser poder pagar todas las cuentas.

La paz puede ser terminar aquel proyecto en el trabajo.

La paz puede ser llegar a casa al final del día.

La paz puede ser pasar una noche sin pelearse con su cónyuge.

La paz puede ser no escuchar disparos en la oscuridad.

Cuando los judíos se saludan, dicen “shalom.” Paz. En árabe, el saludo es “salam,” con el mismo significado. En el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo solía usar la frase “gracia y paz” en el comienzo de sus cartas. La paz es algo que deseamos tener y debemos desear lo mismo para los demás.

¿Y la paz con Dios? Para algunos, es un concepto muy abstracto. Tal vez nunca buscamos tener una relación con Dios. O lo intentamos, pero nos sentíamos indignos.

Algunos de nosotros nos sentíamos bien con Dios, pero ahora tenemos dudas. No tenemos el mismo sentimiento. Tal vez sea por algún pecado que se interpuso, algún pecado grande que nos dejó con una culpa duradera. O tal vez nos decepcionamos con Dios, creyendo que Dios nos falló en varias ocasiones. O puede ser que nos hayamos enfriado, sin olvidarnos de Dios, pero alejándonos de Su presencia.

Todo eso nos roba la paz. Para vencer tales sentimientos, tenemos que dejar de fijarnos en nosotros mismos. Tenemos que reconocer que no podemos merecer la salvación, no podemos ser “lo suficiente buenos” para Dios. Tenemos que fijarnos en Jesucristo y lo que El hizo para hacernos “buenos.”

Pablo escribió a los cristianos romanos: “Puesto que Dios ya nos ha hecho justos gracias a la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.” (Romanos 5:1) La paz con Dios se logra por confiar en Cristo, confiar en Su amor y Su compasión para con nosotros. Cuando nuestra fe nos llevó a entregarnos a El en el bautismo, entramos en una relación con El que nos dará la paz que solamente Dios puede dar. No se trata de nosotros… se trata de Cristo y lo que El hizo por nosotros.

Si no siente tener paz con Dios, puede ser que esté fijándose en Ud. mismo. Tal vez esté intentando ganar la salvación por hacer buenas obras. Es hora de confiar en Cristo y Su poder de salvar. Solamente El puede ponerte en paz con Dios.

Gracia y paz,
Timothy


Llama a la puerta

Publicado por Timothy Archer - Jun. 29, 2010 | categorías Dios

“Mira, yo estoy llamando a la puerta; si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaremos juntos. (Apocalipsis 3:20)

Mira, yo estoy llamando a la puerta …

Es un proceso lento. Raras veces uno deja a Dios todo de golpe. Como una brasa que se apaga de a poco en un hogar, la fe desaparece de a poco y se reemplaza con el cinismo o, peor, con la apatía. En vez de tomar la decisión de no creer en Dios, muchas personas simplemente dejan de preocuparse por la existencia de Dios.

Yo estoy llamando a la puerta …

De igual manera, el pecado es un proceso gradual. Empieza con la tentación, como el dinero que queda al descuido en la tienda o la compañera de trabajo que nos presta mucha atención. Nuestros pensamientos enfocan esa tentación hasta que nazca el deseo. Un pecado pequeño se convierte en pecado grande, lo cual se convierte en estilo de vida. Nos despertamos y ni reconocemos la persona que hemos llegado a ser.

Si alguien oye mi voz …

Aun cuando nos damos por vencidos, Dios sigue creyendo en nosotros. Llama. Nos busca. Nos persigue. Acuérdate, este pasaje en Apocalipsis fue escrito a creyentes. Personas que conocían a Dios, pero que se habían extraviado. Como pastor que busca a su cordero perdido, Dios sale a la búsqueda de su gente.

Si alguien oye mi voz y abre la puerta …

Dios quiere estar de nuevo en nuestras vidas, pero no nos va a obligar a nada. Tenemos que abrir la puerta. Tenemos que responder a su llamada. Tenemos que decir, “Sí, yo quiero que estés en mi vida de nuevo.” Dios es el Creador Todopoderoso, pero ama tanto a sus hijos que sale a buscarlos. Los ama tanto que les da la posibilidad de escoger su destino. Busca. Llama. Nosotros tenemos que abrir la puerta.

Entraré en su casa …

Es lo que Dios quiere. Quiere estar en relación con nosotros, aun cuando nos hemos extraviado, aun cuando hemos hechos cosas que nos dan vergüenza. Ningún pecado es demasiado grande. Ninguna distancia es demasiado lejos. No existe puerta que no puede abrirse. Solamente tenemos que volver a él y abrir la puerta.

Entraré en su casa y cenaremos juntos.

Comer juntos es muy personal. El Señor del Universo quiere sentarse a la mesa con nosotros. Quiere tener una relación de amor con nosotros. Busca. Llama. Y espera que abramos la puerta.

“Mira, yo estoy llamando a la puerta; si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaremos juntos. (Apocalipsis 3:20)

Abre la puerta. Déjalo entrar. Borrará tu pasado y te dará un nuevo comienzo.


Dios te conoce

Publicado por Timothy Archer - Feb. 12, 2010 | categorías Dios

nubesYa viejo, el apóstol Juan se encuentra en una especie de prisión, viviendo en exilio en la isla de Patmos. Es una isla pequeña, de 64 kilómetros cuadrados. Es un lugar desierto donde los prisioneros políticos son enviados para contemplar sus obras. El crimen de Juan es sencillo: es seguidor de Jesucristo.

Ahí sobre Patmos, Juan recibe una visión de Jesucristo, resucitado y victorioso. Jesús comparte con Juan un mensaje de esperanza y aliento para sus seguidores que están por enfrentar la persecución. Este mensaje, que se encuentra en el libro de Apocalipsis, se expresa en lenguaje simbólico, un estilo literario que se usaba en aquel entonces. Aunque mucho de lo escrito nos resulta extraño, los símbolos hubieran resultado familiares para los lectores originales.

Juan ve a Jesús parado en medio de siete candelabros, que Jesús define más adelante: “los siete candelabros representan a las siete iglesias” (Apocalipsis 1:20). Luego Juan recibe siete cartas para siete iglesias de la provincia romana de Asia, donde el emperador romano estaba por hacerles problemas a los cristianos.

Jesucristo empieza la carta diciendo: “El que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto” (Apocalipsis 2:1).

El mensaje de esta imagen es sencillo, pero importante: cuando los seguidores de Jesucristo viven momentos difíciles, él está en medio de ellos. No está lejos; anda en medio de las iglesias.

En cada carta, Jesús dice: “Yo conozco…” El conoce lo que han hecho. Conoce su situación. Conoce a los enemigos que les esperan y las luchas que tienen. Escribe como alguien que conoce por completo cada aspecto de sus vidas. El anda entre los candelabros.

Nada ha cambiado. Dios te conoce. Conoce las cosas que has hecho y los errores que has cometido. Conoce los obstáculos en tu camino y lo que has hecho frente a ellos. Conoce tus habilidades y tus posibilidades… mejor que tú.

Y no está lejos. Está cerca, esperando que busques su ayuda. Si estás viviendo persecución política o tentación sexual, Dios quiere darte las fuerzas para vencer lo que sea. El está cerca. Te conoce. Y te ama.


Gritos en la oscuridad

Publicado por Timothy Archer - Feb. 10, 2009 | categorías Dios, NuestraEsperanza.com, esperanza

tormentaApenas se escuchaban las voces, voces que provenían de no sabía dónde. Hacía calor en el campamento de jóvenes, y dormíamos con las ventanas abiertas. Otro muchacho y yo escuchamos los gritos al mismo tiempo; nos saltamos de la cama y nos vestimos rápidamente. Salíamos corriendo hacia el río cuando uno de los encargados nos paró.

—¿Adónde van?
—Al río. Alguien está pidiendo auxilio.
—Sí, ya sé. El río está crecido y están atrapados. Por el momento, no podemos hacer nada.

Esos gritos me persiguen hasta el día de hoy. Gracias a Dios, puedo contarles que se rescataron todas las personas que estaban clamando ayuda en ese momento; lamentablemente, ocho personas ya habían sido llevadas por el agua. Como nos dijo el encargado, no podíamos hacer nada.

Escucho gritos similares casi todos los días, pidiendo ayuda, pidiendo auxilio. El hombre que se trasladó a otro país con su señora, encontrándose solo cuando ella falleció de repente. La mujer que quiere dejar la relación ilícita que tiene con su patrón. La madre cuyos hijos le han rechazado, abandonando la casa. El joven que dice, “He sido tan malo, ¿cómo podré recibir el perdón?” Piden ser rescatados. Sus voces resuenan en la noche.

En cierto sentido, no puedo hacer nada para ellos tampoco. Yo no. Pero conozco a un Dios que si viene a rescatar a la gente, que ofrece esperanza a los desesperanzados. El sí puede hacer algo. Por causa de él, puedo escribir a estas personas y decir, “Existe una salida.”

Si no exploró el sitio de NuestraEsperanza.com, quiero invitarle a hacerlo. Investigue un poco, leyendo los artículos. La próxima vez que escucha un grito de auxilio espiritual, dígale que visite nuestro sitio. No para buscarnos a nosotros, sino para buscar al Dios que nos ama tanto que envió a su Hijo para que otros tuvieran esperanza. Dígales que dejen de poner su fe en los hombres y que se dejen rescatar.

Sí hay algo que puedo hacer para los que gritan en la noche. Puedo contarles del Dios que vendrá a rescatarlos.


Dios está a la vista

Publicado por Timothy Archer - Feb. 05, 2009 | categorías Dios

En la Argentina, existe un dicho: “En el campo, no hay ateos.” No voy a afirmar que sea cien por ciento cierto el dicho, pero sí sé que el hombre que está más cerca de la naturaleza tiene más probabilidad de ver la mano de Dios. La Biblia dice que la misma creación proclama la existencia de Dios.

“El cielo proclama la gloria de Dios; de su creación nos habla la bóveda celeste. Los días se lo cuentan entre sí; las noches hacen correr la voz. Aunque no se escuchan palabras ni se oye voz alguna, su mensaje llega a toda la tierra, hasta el último rincón del mundo.” (Psalms 19:1-4)

No hace falta leer la Biblia para saber que Dios existe. Solamente tenemos que mirar a nuestro alrededor.

Gracia y paz,
Timothy Archer


La Degustación

Publicado por Timothy Archer - Ene. 23, 2009 | categorías Dios

comida
A mí me gusta probar comidas nuevas. Cuando viajo a otro país, siempre me interesa probar comida típica del lugar. Si puedo comer algo que otras personas comen con gusto, quiero hacerlo.

Conozco a otras personas que no son así. Un amigo viajó a Jamaica en su luna de miel y no comío en ningún sitio que no fuera McDonald’s. Otro amigo siempre quiere saber cuáles son los ingredientes antes de arriesgarse. El caso peor que conocí fue una mujer que vivía en el extranjero y me dijo: “Yo no invito a la gente de aquí a mi casa, porque luego me invitarían a mí y yo tendría que comer cosas que no me gustan.” No hace falta decir que su estadía fue corta y desagradable.

Espero que a Ud. le guste probar otras comidas, pero mucho más importante es que tenga la mente abierta cuando se trata de Dios y lo que El puede hacer. En el libro de los Salmos en la Biblia, podemos leer: “Prueben y vean que el Señor es bueno” (Salmo 34:8) Es una degustación que Ud. debe hacer. No dependa de lo que otras personas digan de Dios. No dependa de lo que yo diga. Deje atrás a las ideas preconcebidas y pruebe a Dios. Pruebe su plan para su vida. Dios puede darle significado a su vida, darle esperanza en medio de la desesperanza, y mostrarle una vida de la cual puede sentirse orgulloso. Pero tiene que probarlo. Hay que intentar vivir a la manera de Dios. Solamente así puede saber si Dios es bueno o no.

No todos saben saborear a Dios, no todos saben experimentar su presencia. Si no sabe por dónde comenzar, quiero ayudarle. Escríbame a timothy@nuestraesperanza.com o deje un comentario aquí. No rechace lo que no ha probado. “Prueben y vean que el Señor es bueno.” No se arrepentirá.


El Tesoro

Publicado por Timothy Archer - Sep. 26, 2008 | categorías Dios, salvación

manto
Tras los años, me ha gustado un programa en la televisión sobre las antigüedades. En este programa, viajan por el mundo, y expertos en muebles, monedas, arte, ropa, etc., evaluan las cosas que la gente trae. Todo, desde la basura hasta los tesoros inesperados. Muchas veces, la gente que se acerca no tiene idea del valor de los artículos que traen. Algunos vienen por curiosidad; otros por querer mostrar alguna relíquia familiar. Algunos llegan desperados, esperado escuchar que tiene algo de mucho valor.

En un capítulo, un ancianito trajo un manto que había estado en la casa de su abuela. La tradición familiar decía que este manto había pertenecido a un vaquero famoso, Kit Carson. El experto, un señor llamado Don Ellis, le dijo al señor de edad avanzada que ese manto podría valer medio millón de dólares, no por la conexión con Carson, sino porque tenía gran valor histórico como ejemplo de artesanía indígena. Ellis lo llamó “un tesoro nacional.”

El dueño del manto, llamado Ted, se puso a llorar. Dijo, “Mis abuelos y mis padres eran tan pobres…” Estaba contento saber que tenía algo de valor, pero lamentaba el hecho de que su familia había pasado tanto tiempo sin saber lo que tenían. Vivían en la pobreza, mientras tenían un tesoro en su casa.

Yo veo a muchas personas que viven de esa forma todos los días. Tanto dolor, tanto sufrimiento, tan poca esperanza, mientras Dios ofrece lo que necesitan y lo ofrece gratuitamente. Ellos luchan para encontrar las fuerzas para enfrentar el día, mientras Dios quiere darles poder sin medida. Buscan sentido y propósito en la vida, mientras Dios espera con una perspectiva eterna que da sentido a todo. Estas personas luchan con culpa, remordimiento y vergüenza, mientras Dios ofrece perdón y un nuevo comienzo. El tesoro está disponible. Lo único que tienen que hacer es reconocer el valor de lo que Dios ofrece.

El apóstol Pablo escribió: “Porque ya saben ustedes que nuestro Señor Jesucristo, en su bondad, siendo rico se hizo pobre por causa de ustedes, para que por su pobreza ustedes se hicieran ricos.” (2 Corintios 8:9). Dios nos ofrece riquezas increibles, no en lo material, pero en lo espiritual, riquezas que no se gastarán nunca. Lo único que tenemos que hacer es aceptar lo que El ofrece.

Tengo más para contarte. Deja un comentario aquí, dándome tu dirección, y te hablaré del tesoro que Dios ofrece.

Gracia y paz,
Timothy


Invitados a Entrar En La Familia

Publicado por Timothy Archer - May. 05, 2008 | categorías Dios, Jesucristo, salvación

Has sido invitado a llegar a ser un miembro de la familia de Dios. Sé que suena extraño: seres humanos comunes entrando en una relación con el Dios que los creó. Sin embargo, eso es exactamente lo que Dios nos ha ofrecido. Vas a escuchar hablar de esto en distintas maneras: salvación, nacer de nuevo, venir a Jesús, hacerse cristiano, etc. Aunque muchos otros términos son apropiados, me identifico mejor con la idea de entrar en la familia de Dios.

Es que como ves, Dios es un Dios de relaciones. Fue él quien vino buscando al hombre, no viceversa. La Biblia nos dice que fue el amor lo que motivó a Dios a alcanzar al hombre. Fue Dios el primero en hacer el gesto de intentar reparar nuestra relación quebrada.

“Pues de tal manera amó Dios al mundo que Dios a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en El crea no se pierda, más tenga vida eterna.” (Juan 3:16)

¿Pero qué pasó con nuestra relación con Dios? ¿Por qué necesitaba ser arreglada? Si El nos creó, ¿por qué no podemos simplemente estar con El? Como yo lo veo, todo se resume en la naturaleza de Dios. Por ejemplo, Dios es luz, entonces la oscuridad no puede estar donde él está. Dios es verdad, entonces todo lo que no sea verdad está lejos de él. Dios es vida, entonces la muerte es alejada de su presencia. Y Dios es santo, Dios es puro, Dios no puede ser tocado por el mal. Entonces cualquiera que ha hecho algo malo no puede vivir con Dios. Y ya que todos nosotros hemos hecho mal, ya que todos hemos pecado (para usar el término apropiado), no calificamos para estar dentro de la familia de Dios.

“…por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios,” (Romanos 3:23)

¿Qué pasa si no entramos en una relación con Dios? Viene el día en que Dios separará para siempre a los que son suyos de los que no lo son. Los que estén con Dios disfrutarán de todo lo que El es: vida, luz, gozo, etc. Quienes han elegido no seguir a Dios no estarán con él y no tendrán ninguna de esas cosas. Un lugar sin Dios y sin las cosas que lo caracterizan será un lugar que sólo tendrá oscuridad, sufrimiento, y muerte.

Las manchas que deja el pecado duran toda la vida… Y más allá. Alguien que nunca ha pecado es el único que puede quitarlas. Es por eso que Dios envió a Su hijo Jesús. Jesús vino al mundo y vivió una vida sin pecado. Su muerte injusta nos abrió el camino para recibir el perdón de pecados. Su sangre inocente es capaz de lavar las manchas del pecado, haciendo posible que seamos santos como Dios, y que seamos adoptados en la familia de Dios. Estas son las buenas nuevas que Dios tiene para la humanidad: que a través de Jesucristo y su muerte, Dios ha provisto la manera por la cual la humanidad puede tener una plena relación con El.

“Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él.” (1 Juan 3:5)

“…en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (Efesios 1:7)

“…que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.” (2 Corintios 5:19)

La Biblia dice que cualquiera que cree en Jesucristo puede llegar a ser hijo de Dios. También nos dice que quienes creen en El pueden tener vida eterna. Obviamente esto significa mucho más que simplemente creer que Jesús existió; la clase de creencia que nos da esperanza implica creer que Jesús es quien dice ser y que él está permitiendo que sobre esa base nuestra vida tome forma.

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios…” (Juan 1:12)

Esta clase de creencia se llama fe. La fe lleva a la acción. Yo puedo creer que un hombre es doctor, pero no tener fe en él. Pero si tengo fe en un doctor, entonces voy a seguir sus instrucciones. No me enorgullezco de hacer lo que el doctor me dice que haga, simplemente es un símbolo de la fe que tengo en él.

Yo pensaba que la fe era simplemente creer. Hay un famoso ejemplo en la Biblia que nos ayuda a entender más sobre la fe y la obediencia. Muchos han oído la historia de Noé y el arca, cómo Dios advirtió a Noé de un diluvio inminente y le dijo que construyera un gran bote, un arca, para salvarse a sí mismo, a su familia, y a ejemplares de cada especie de animal.

Dios salvó a Noé por su misericordia. Noé de ninguna manera se ganó su salvación. Fue salvo por su fe en Dios. Sin embargo, ¿lo hubiera salvado esa fe si no hubiera construido el arca? No. ¿Hubiera alguno sido salvo sólo por construir un gran bote, aunque no creyeran en Dios? No. Sólo la fe, una fe obediente, puede salvar.

“Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.” (Santiago 2:17)

Vemos en la Biblia que nuestra fe en Jesús nos llevará a hacer ciertas cosas. Abierta y públicamente confesaremos nuestra fe en él. Admitiremos nuestros pecados y haremos todo lo que podamos para no repetirlos (se hace referencia a esto como “arrepentimiento”). También seremos inmersos en agua, siendo bautizados, para simbolizar la sepultura de nuestra vida vieja y el comienzo de nuestra nueva vida como miembro de la familia de Dios.

“…que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” (Romanos 10:9)

“¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.” (Romanos 6:3-4)

Como miembros de la familia de Dios, se espera de nosotros que intentemos vivir de la manera que Dios quiere. El sabe que todavía cometeremos errores, y siempre está dispuesto a perdonarnos cuando lo hagamos. La familia de Dios no es perfecta para nada, pero se supone que debemos estar imitando a nuestro hermano mayor: Jesús. Puesto que El vivió una vida sin pecado, hacemos todo lo posible por eliminar el pecado de nuestra vida.

“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.” (1 Juan 3:1)

Espero que aprendas más en cuanto a la familia de Dios, lo que significa ser parte de su familia, y las cosas que necesitas hacer para ser adoptado en esa familia.

Que Dios te bendiga.


¿Es Todo Lo Que Hay?

Publicado por Timothy Archer - Mar. 13, 2008 | categorías Dios, Satisfacción

miradaYo me acuerdo de aquel juego que tanto quería. Un juego de futbol americano “computarizado,” en una época cuando no había computadoras en las casas. Había una foto de mi jugador preferido en la caja, asegurándome que era tan bueno que los profesionales podían entrenar con ese juego. Sabía que el juego sería una marvilla.

Soñaba con tener ese juego, de lo divertido que sería. Me imaginaba pasando horas y horas con este simulacro del juego real. Después de rogar por meses y meses, recibí el juego. Lo saqué de la caja con emoción y descubrí que me habían engañado. No había nada computarizado en este juego. Consistía de una luz conectado a dos palos; iluminaba distintos resultados según la posición de los palos. Nada más. Miraba y pensaba: “¿Es todo lo que hay?”

Quisiera poder decir que fue la única vez en mi vida que pasó algo así, pero no sería cierto. He sentido esa sensación vez tras vez. Veo algo que deseo, que me atrapa la imaginación. Espero con ganas la satisfacción que tendré cuando lo obtenga. Luego lo recibo y termino pensando: “¿Es todo lo que hay?”

Si nos descuidamos, pasamos la vida entera pensando “¿Es todo lo que hay? ¿No hay nada más?” Escuchamos la publicidad, la propuesta de venta, las promesas, la tentación sin fin: compra esto y estarás feliz; entra en una relación con esta persona y se te cumplirán los sueños; obtiene aquel trabajo y vivirás siempre feliz. Llegamos a casa y descubrimos que hemos comprado dos palos conectados a una luz. ¿Es todo lo que hay?

En el libro de Génesis, un hombre llamado Jacob describe su vida así: In the book of Genesis, a man named Jacob describes his life as follows: “Ya tengo ciento treinta años de ir de un lado a otro. Han sido pocos y malos años” (Génesis 47:9). 130 años, y Jacob los llama “pocos y malos.” Le escucho decir “¿Es todo lo que hay?”

Solamente Dios puede satisfacer nuestras necesidades más profundas, solamente El puede satisfacer ese anhelo eterno. Cuando recibimos Sus dones, nunca decimos: “¿Es todo lo que hay?” Cuando nos da el don de la salvación, cuando derrama Su gracia en nuestras vidas, nunca saldremos a buscar más. Dios cumple sus promesas. Sus regalos no tienen par. Nadie puede satisfacer nuestros deseos como El.


El Poder Para Cambiar

Publicado por Timothy Archer - Feb. 22, 2008 | categorías Dios, Fe, Oración, Transformación

villa miseriaNorma venía a la iglesia algunos domingos, acompañada por sus seis hijos. Otros domingos alguien iba para visitarla a ella. Norma vivía en una”villa miseria” en la Argentina, donde viven los más humildes de los humildes. Esta villa se ubicaba al lado de un canal de irrigación en las afueras de la ciudad. Lo más que se alejaba del asfalto, lo más humilde que eran las casas. La casa de Norma era la última, básicamente unas chapas y algunos cartones arreglados para formar una casita.

Su marido, Fernando, era un hombre fuerte que bebía casi todo lo que ganaba. Al emborracharse, volvía a casa y golpeaba a Norma y los niños. Después de un tiempo, los hombres de nuestra iglesia decidieron intervenir. Nos reunimos para hablar de cómo sacar a Norma de esa situación. Pero durante la reunión, alguien sugirió que estábamos mirando la situación de una perspectiva equivocada. Hablábamos de Fernando como si fuera el enemigo, cuando la verdad es que él era víctima de nuestro enemigo—Satanás. Pasamos tiempo ese sábado por la noche orando por Fernando, orando que Dios le tocaría el corazón.

El día siguiente, domingo, cuando uno de los cristianos fue a visitar a Norma, Fernando salió a su encuentro. Se le caían las lágrimas. Rogaba que este hermano le ayudara a cambiar su vida. Dentro de poco, Fernando nació de nuevo en las aguas del bautismo, entregando su vida a Cristo. El cambio no era inmediato, pero Fernando comenzó a tratar de vivir de la forma indicada.

Me da vergüenza confesar que estábamos sorprendidos. No sé por qué lo estábamos. ¿No era exactamente lo que habíamos pedido en oración? Temo que a veces hablamos más allá de nuestra creencia, que oramos más allá de lo que pensamos que Dios hará. Pero la verdad es, Dios sigue tocando vidas. Sigue ayudando a las personas a realizar un cambio en sus vidas si ellas se lo permiten.

No todas las historias son tan dramáticas, pero el poder es el mismo. Dios quiere comenzar una obra en tu vida y continuarla hasta el final. Dios sigue cambiando vidas. Dios sigue tocando corazones. El quiere obrar en tu vida y las vidas de las personas que te rodean, las vidas de tus seres queridos.



Copyright © 2010 - Hope For Life: Todos los derechos reservados

Mapa del Sitio | Contáctanos