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Cuando las iglesias dejan de ser iglesias
Publicado por Timothy Archer - Abr. 12, 2010 | categorías Iglesia
En el Nuevo Testamento, leemos en cuanto a una iglesia trabajadora, que defendía las enseñanzas correctas. Eran celosos por denunciar las falsas enseñanzas. Habían mantenido su fe en medio de los tiempos difíciles.
Habían hecho todo eso… pero Cristo les dijo que si no cambiaran, ¡no podrían ser considerados como iglesia suya! Cristo dijo esto a la iglesia de Efeso: “Pero tengo esto contra ti: que has dejado tu primer amor.” (Apocalipsis 2:4)
Tal como los matrimonios pueden descuidar el romance, las iglesias pueden descuidar el amor. Empiezan a fijarse en la perfección ritual y las discusiones en cuanto a doctrina, y se olvidan de su razón de ser.
Pierden su primer amor.
En vez de ser un organismo, el cuerpo de Cristo, se convierten en organización. Reglas, requisitos y ritos reemplazan las relaciones. Lo que se pierde por el camino es el espíritu de amor que los cristianos deben tener.
Cristo rechaza los ritos huecos y las reglas vacías. No fundó la iglesia así ni permite que la iglesia sea así. La iglesia tiene que ser una comunidad de amor, caracterizada por un amor ferviente, amor hacia Dios y hacia el prójimo. Es un lugar de aceptación, no aceptando los errores intencionales, pero aceptando a las personas imperfectas.
Si tu experiencia con la iglesia no ha sido así, ¡no te des por vencido! Existen iglesias que retienen su primer amor y lo muestran en sus vidas. Hay cristianos que se esfuerzan cada día por ser más como Jesucristo.
Si eres cristiano y te has olvidado de qué se trata el cristianismo, no es demasiado tarde. Cristo dijo a estos cristianos: “Recuerda, por tanto, de dónde has caído y arrepiéntete, y haz las obras que hiciste al principio” (Apocalipsis 2:5). Podemos volver al primer amor, viviendo el amor en nuestras vidas diarias. Podemos reemplazar los ritos vacíos con una vida llena del amor. Podemos volver a ser el cuerpo de Cristo.
La iglesia es un organismo, no una organización. Su combustible es el amor, pues su Dios es el Dios que es amor.
Que nunca nos olvidemos.
Dios te conoce
Publicado por Timothy Archer - Feb. 12, 2010 | categorías Dios
Ya viejo, el apóstol Juan se encuentra en una especie de prisión, viviendo en exilio en la isla de Patmos. Es una isla pequeña, de 64 kilómetros cuadrados. Es un lugar desierto donde los prisioneros políticos son enviados para contemplar sus obras. El crimen de Juan es sencillo: es seguidor de Jesucristo.
Ahí sobre Patmos, Juan recibe una visión de Jesucristo, resucitado y victorioso. Jesús comparte con Juan un mensaje de esperanza y aliento para sus seguidores que están por enfrentar la persecución. Este mensaje, que se encuentra en el libro de Apocalipsis, se expresa en lenguaje simbólico, un estilo literario que se usaba en aquel entonces. Aunque mucho de lo escrito nos resulta extraño, los símbolos hubieran resultado familiares para los lectores originales.
Juan ve a Jesús parado en medio de siete candelabros, que Jesús define más adelante: “los siete candelabros representan a las siete iglesias” (Apocalipsis 1:20). Luego Juan recibe siete cartas para siete iglesias de la provincia romana de Asia, donde el emperador romano estaba por hacerles problemas a los cristianos.
Jesucristo empieza la carta diciendo: “El que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto” (Apocalipsis 2:1).
El mensaje de esta imagen es sencillo, pero importante: cuando los seguidores de Jesucristo viven momentos difíciles, él está en medio de ellos. No está lejos; anda en medio de las iglesias.
En cada carta, Jesús dice: “Yo conozco…” El conoce lo que han hecho. Conoce su situación. Conoce a los enemigos que les esperan y las luchas que tienen. Escribe como alguien que conoce por completo cada aspecto de sus vidas. El anda entre los candelabros.
Nada ha cambiado. Dios te conoce. Conoce las cosas que has hecho y los errores que has cometido. Conoce los obstáculos en tu camino y lo que has hecho frente a ellos. Conoce tus habilidades y tus posibilidades… mejor que tú.
Y no está lejos. Está cerca, esperando que busques su ayuda. Si estás viviendo persecución política o tentación sexual, Dios quiere darte las fuerzas para vencer lo que sea. El está cerca. Te conoce. Y te ama.


