Nos Importa

Es una cuestión de amor

Este es el punto en el cual puedas estar pensando que te voy a decir cuánto amamos a Dios y por eso te amamos a ti. Sin embargo, no se trata de cuánto amamos a Dios, se trata de cuánto nos ama Dios a nosotros.

“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.”
- 1 Juan 4:10

Dios tomó la iniciativa, no nosotros. Dios nos creó a cada uno, El nos conoce a cada uno, y quiere que cada uno de nosotros sea Su hijo. El amor de Dios es constante, y es real. Mi amor por Dios es una respuesta a Su amor por mí.

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”
- Romanos 5:8

Dios puso en acción Su amor por mí permitiendo que Cristo muriera por mí. E hizo esto cuando yo aún era pecador. Yo no me había ganado Su amor, ni tampoco podía. Mi pecado me había separado de Dios y yo no podía hacer que nos acercáramos nuevamente. Entonces Dios tomó la iniciativa y envió a Su Hijo a morir por mí. Yo tomé una decisión hace mucho tiempo de seguir a Jesús, así como lo hace la gente que está dando su vida en servicio a los necesitados. No es que seamos tan buenos, porque no lo somos. Es porque hemos respondido al amor de Dios y dado nuestra vida a Su Hijo.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”
- Juan 3:16

Ese amor requiere una respuesta. Yo estaba perdido, y ahora he sido encontrado. Estaba ciego y ahora veo. Estaba muerto, y ahora vivo. Estoy comprometido a confiar en Dios, y he dado mi vida a Su Hijo que dio su vida por mí. Eso es lo que me une a mis hermanos y hermanas en el Señor. Y es por eso que nos unimos para ayudar a otros.

Pero ¿por qué importa tanto?

Mostrar nuestro amor e interés en el servicio importa porque queremos que conozcas el amor de Dios, y Dios nos usa para señalar el camino hacia El.

“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”
- Mateo 5:16

La cuestión de ayudar a otros no es para que nos vean a nosotros, sino para que vean a Dios. ¿Por qué nos importa? Nos importa porque queremos que conozcas a Dios. Nos importa porque a El le importamos nosotros. Jesús nos ha llevado de la oscuridad a la luz. Ahora somos la luz del mundo, y esa luz debe siempre señalar a Dios.

Nuestros esfuerzos de amor y ayuda durante tiempos de crisis son un resultado de haber encontrado propósito y enfoque para nuestra vida por medio de Cristo Jesús.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.”
- Efesios 2:8-10

A veces la gente relaciona nuestras obras con nuestra salvación. No estamos en esto de ayudar para que podamos ser salvos. Ayudamos porque somos salvos. De hecho, no hay nada que ninguno de nosotros pueda hacer para ganar nuestra salvación. Soy salvo por la gracia de Dios, como lo son todos Sus hijos.

Como hijos de Dios, somos hechura suya. El nos creó en Cristo para hacer buenas obras. Dios tiene un propósito para cada uno de nosotros. Si hemos hecho algo bueno por ti, es porque Jesús hizo algo bueno por nosotros. Tú eres parte del plan de Dios. El te ama, dio a su hijo para morir por nosotros, y quiere que tú vengas a El. Y cuando lo hagas, El tiene buenas obras para que tú hagas de manera que otros sean guiados a El por medio de tu vida de servicio.

Yo creo en su Hijo

“Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.”
- Hechos 2:44-47

Somos una familia que se goza, comparte, sirve, y donde cada uno es parte vital. Y como familia de Dios, estamos acostumbrados a ayudarnos entre sí. Sé que en mi vida y la vida de mi familia han habido muchas veces en las que hemos recibido ayuda de quienes aman a Dios. Por el amor de Dios hacia ellos, ellos a su vez nos amaron a nosotros. Mi familia y yo hemos luchado con el pecado, la enfermedad, el crimen, y crisis económicas. Hemos recibido grandes y pequeñas ayudas de cristianos. Después de todo, para eso están las familias.

Queremos que seas parte de la familia de Dios. Creemos que Dios te creó con un propósito así como nos creó a nosotros con un propósito. Nos importas porque le importamos a El. Quizás en la próxima crisis o tragedia Dios quiera que tú seas la luz del mundo que guíe a la gente a Jesús.

Si te gustaría conocer a algunos de los miembros de su familia, te invitamos a que te pongas en contacto con tu iglesia de Cristo local, me envíes un e-mail a steve@nuestraesperanza.org

¿A quién le importa cuando tu mundo se ha dado vuelta por un huracán, maremoto, inundación, terremoto, terrorismo, o algún otro acto arbitrario sobre el cual no tienes control? A veces es difícil saber la respuesta a esta pregunta. Tu hogar ha sido destruido, has sido evacuado, has perdido familiares, y la vida que tenías ya no volverá a ser la misma. ¿Cómo encuentras a alguien a quien realmente le importas?

No estoy hablando de organizaciones que te provean ayuda como cliente. Muchas agencias de gobierno proveen ayuda. A veces se provee a tiempo y eficientemente, y a veces no. Y no estoy hablando de la gente a quien le importa lo suficiente como para escribir un cheque pero nunca llegan a realmente conocer a ninguna de las víctimas de estos desastres. Estoy hablando de la gente que va mucho más allá, que se “ensucia las manos” porque de manera genuina quiere ayudar, gente que camina una milla extra.

Estoy hablando de la gente que te trata como familia, la gente con hogares abiertos, que lavan ropa, preparan comidas, y se ocupan de los niños. Esta es la gente que hablará contigo, llorará contigo, reirá contigo, y estará allí cuando los necesites. Yo conozco una familia como esa. Pertenezco a una familia como esa. Es la familia de Dios, y los he visto en acción una y otra vez. Algunos de ustedes los han visto en acción en sus propias vidas. Sabes que a ellos les importa, pero también necesitas saber por qué les importa.

Déjame decirte por qué.


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