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Juntando riquezas

Publicado por - Dec. 01, 2010 | categorías Dios, Riquezas

Howard HughesSi leemos en cuanto a la primera parte de la vida de Howard Hughes es difícil no tenerle envidia. En 1966, fue identificado como la persona más rica del mundo. Su fortuna habrá sido el equivalente de 40 mil millones de dólares actuales.

En un viaje a Las Vegas, Hughes discutió con el dueño de uno de los casinos. ¿La solución? Hughes compró ese casino y varios más. Para él, el dinero era la respuesta para todo.

Hughes también era un gran mujeriego. Salía con varias de las actrices más hermosas de Hollywood, incluyendo a Ginger Rogers, Olivia de Havilland, y Katherine Hepburn.

En sus mejores épocas, Hughes era un aviador valiente e inventor incansable, logrando grandes avances en la ciencia de la aviación. Era industrialista, empresario y establecedor de récordes mundiales. Su avión de madera, el Spruce Goose, es el avión anfibio más grande de toda la historia, y es más alta y más ancha que cualquier otra aeronave.

Era un hombre que tenía todo. A pesar de eso, Hughes vivió los últimos veinte años de su vida como ermitaño. No salía en público. No permitía que se le sacaran fotos. Era hipocondríaco, con una fobia en cuanto a los gérmenes. No se cortaba ni el pelo ni la barba ni las uñas. Solamente veía a sus médicos y sus criados personales.

Llevaba una vida de miseria. Cuando murió, parecía un esqueleto. Murió sin la presencia de amigos ni familiares.

El dinero no es la repuesta para todo. No puede comprar la felicidad. No puede comprar la paz. Ni puede prolongar nuestras vidas.

Jesucristo dijo, “Más bien amontonen riquezas en el cielo, donde la polilla no destruye ni las cosas se echan a perder ni los ladrones entran a robar. Pues donde esté tu riqueza, allí estará también tu corazón.” (Mateo 6:20-21)

El apóstol Pablo dijo algo parecido:

“Mándales que hagan el bien, que se hagan ricos en buenas obras y que estén dispuestos a dar y compartir lo que tienen. Así tendrán riquezas que les proporcionarán una base firme para el futuro, y alcanzarán la vida verdadera.” (1 Timoteo 6:18-19)

Howard Hughes tenía dinero, pero no tenía riqueza. No tenía lo que Pablo llama “la vida verdadera.” Su vida era una pobre imitación de la vida, algo que nadie querría tener.

Si su vida se basa en el dinero y lo que el dinero puede comprar, nunca conocerá la vida verdadera. Si su riqueza no está en el cielo, perderá todo su valor algún día. Usted necesita a Dios y las riquezas que solamente El puede dar. Necesita construir su vida alrededor de las cosas que nunca pierden su valor, que nunca dejan de satisfacer.

Usted necesita a Dios.



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