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La Paz

Publicado por - Dec. 15, 2009 | categorías Navidad, Paz


En nuestra sociedad actual, la Navidad trae una mezcla de emociones.

Para algunos, se trata de dar y recibir, un momento para gastar dinero en comprar cosas que nadie necesita. Para otros, es un momento de reflexión religiosa.

Para algunos, la Navidad es una época especial para la familia, de compartir horas preciosas con personas queridas. Para otros, es una época de soledad y dolor.

Para algunos, la Navidad es un momento con mucha significancia en que recuerdan el nacimiento de Jesús y piensan en la importancia de su venida a la Tierra. Para otros, es un día más, compartiendo la estación con Jánuka y Año Nuevo.

Para algunos, la Navida es un momento imprescindible para vender mercancía y sacar algo de ganancia en un año difícil. Para otros, es un momento para protestar en contra de las ideas equivocadas en cuanto a este festejo.

Con semejantes sentimientos peleándose los unos con los otros para tener preeminencia en nuestra mente, nos encontramos un poco agobiados con todo lo que pasa. Si te sientes así, quiero ofrecer unas palabras de sabiduría antiquísimas:

“No se aflijan por nada, sino preséntenselo todo a Dios en oración; pídanle, y denle gracias también. Así Dios les dará su paz, que es más grande de lo que el hombre puede entender; y esta paz cuidará sus corazones y sus pensamientos por medio de Cristo Jesús. Por último, hermanos, piensen en todo lo verdadero, en todo lo que es digno de respeto, en todo lo recto, en todo lo puro, en todo lo agradable, en todo lo que tiene buena fama. Piensen en toda clase de virtudes, en todo lo que merece alabanza. Sigan practicando lo que les enseñé y las instrucciones que les di, lo que me oyeron decir y lo que me vieron hacer: háganlo así y el Dios de paz estará con ustedes.” (Filipenses 4:6-9).

En este torbellino de emociones que son las fiestas, que Dios te rodee de paz. Echa tus preocupaciones sobre él, y fija tu vista en las cosas que pueden traerte paz.

Que haya paz en la tierra en estos días, y que haya paz en tu vida.

Gracia y paz,
Timothy Archer


La historia verdadera

Publicado por - Dec. 17, 2008 | categorías Jesucristo, Navidad, salvación, Vida eterna

Jesucristo no nació el 25 de diciembre. Lo sabías, ¿no? Bueno, por lo menos, es muy poco probable. La iglesia primitiva usó esa fecha porque los romanos hacían una fiesta pagana ese día y ellos querían reemplazarla con algo más santo.

Los reyes magos no eran tres. Lo sabías ¿no? O tal vez sí. La Biblia habla de tres regalos pero los reyes pueden haber sido dos o tres o cien por lo que sabemos.

Y los reyes no fueron al pesebre. Lo sabías ¿no? Según la Biblia, ellos encontraron a la familia en una casa, probablemente meses después del nacimiento de Jesús.

Pero todo eso pierde importancia ante el hecho de que Dios vino a nuestro mundo. Se hizo carne. Nació en la forma de un niño judío. Vivió como hombre normal, pero era el Hijo de Dios. Murió en una cruz para darnos la esperanza de la vida eterna. Resucitó después de tres días y está sentado al diestro de su Padre. Algún día, vendrá de nuevo para juntar a los fieles, quienes reinarán con él para siempre.

La historia verdadera es siempre mejor que la leyenda. Que pasen lindas fiestas.

Gracia y paz,
Timothy

Foto por Moroder (Obra propia) [GFDL (www.gnu.org/copyleft/fdl.html) or CC-BY-SA-3.0-2.5-2.0-1.0 (www.creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)], via Wikimedia Commons

Un niño en un pesebre

Publicado por - Dec. 09, 2008 | categorías Navidad

pesebre
Un niño en un pesebre

Para muchos de nosotros, ahí está Jesús. Un niño bonito acostado en un pesebre. Con sonrisas y balbuceos, se ve totalmente inofensivo. Nos llena de emociones lindas, tal como hacen los bebés. No escuchamos ni un llanto. Es el bebé perfecto.

Un niño en un pesebre

Nos conviene dejarlo ahí. Un niño inofensivo, que no exige nada. Ni tenemos que cambiar su pañal. Podemos vivir nuestras vidas sin pensar en él, y volver al pesebre para encontrar un bebé feliz.

Un niño en un pesebre

Con otras figuritas del pesebre, se saca una vez por año. Casi se pierde entre las ovejas y las vacas y los pastores y los reyes magos y los ángeles. Una pieza pequeña dentro de un juego más grande, se guarda con cuidado después de la Navidad, junto con Papá Noel y sus duendes, al lado del árbol de navidad y las luces.

Un niño en un pesebre

Lejos de mí. Lejos del mundo real. Guardado y almacenado. Ese bebé pertenece a otro tiempo, otra realidad. Una figura de la historia, quizás, o tal vez nada más que una parte de una leyenda que los hombres han pasado de generación en generación. Sea como sea, ese bebé pequeño no cabe dentro de las realidades del siglo veintiuno.

Un niño en un pesebre

Si así lo ves a Jesús, quiero animarte a leer lo que la Biblia dice en cuanto a él. Su nacimiento es una parte pequeña de la historia de Jesucristo, tan pequeña que ni se menciona en dos de los cuatro evangelios. El pesebre se pierde en la sombra de la cruz, ocultado por la realidad de la tumba vacía. Cristo no vino para ser un niño bonito. Vino para dar su vida en la cruz. Su vida giraba alrededor de ese momento. Habiendo dado su vida, fue sepultado, acostado en una piedra parecida al pesebre de piedra donde le acostaron cuando recién nació. Pero tal como dejó ese pesebre atrás, dejó atrás a la tumba también, convirtiéndose en Señor de Señores, venciendo a la muerte con un gran acto de triunfo.

¿Un niño en un pesebre? Para nada. El Señor resucitado se sienta a la diestra de Dios, ofreciendo vida y victoria a todos lo que le siguen. Cuando pase el 25 de diciembre, guarde ese bebé. Pero no crea que lo haya dejado en el pesebre. Ese pesebre se quedó en la historia.

Gracia y paz,

Timothy Archer



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