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La Casa Construida Por El Miedo

Publicado por - Oct. 06, 2010 | categorías Miedo, Muerte

¿Has sentido hablar de la Misteriosa Casa Winchester? Esta casa enorme en San José, California, es conocida por su tamaño y distribución única. Estuvo bajo construcción por 38 años, llegando a tener casi 160 habitaciones.

A pesar de su tamaño, la casa está incompleta. Hay docenas de puertas que se abren para revelar una pared. Hay otras que tiene manija de un solo lado. Hay puertas interiores que tienen tejido de alambre. La casa tiene escaleras que no van a ninguna parte, chimeneas sin estufa, y pisos transparentes.

La construcción demuestra una fascinación con el número 13. Todas las escaleras tienen 13 escalones. Las candelabras tienen 13 luces. Cada pared tiene 13 paneles. Cada puerta de vidrio tiene 13 secciones.

¿Quién construiría semejante casa?

La mansión se construyó por Sarah Winchester, viuda de William Winchester (de la familia Winchester que fabricaba los rifles famosos). Según versiones en la Internet, la edición de Junio 1937 de Modern Mechanix contiene la historia de la casa. Según la revista, después de la muerte de su marido y su hija infante, Sra. Winchester fue avisada por una adivina que tenía que construir una casa sin terminarla; si la casa llegara a terminarse, Sarah Winchester moriría.

Por esto, la viuda supersticiosa continuaba la construcción de la casa sin parar. Por supuesto, ese intento de esquivar la muerte fracasó. Sarah Winchester falleció el 5 de septiembre del 1922, y la construcción se acabó de inmediato. La casi sin terminar quedó como monumento al temor a la muerte.

¿Era Sarah Winchester la única persona que teme a la muerte? ¿Cuántas personas más harían lo que sea para evitar lo inevitable?

Un pasaje preferido mío se encuentra en Hebreos, y habla de ese mismo miedo: “Así como los hijos de una familia son de la misma carne y sangre, así también Jesús fue de carne y sangre humanas, para derrotar con su muerte al que tenía poder para matar, es decir, al diablo. De esta manera ha dado libertad a todos los que por miedo a la muerte viven como esclavos durante toda la vida.” (Hebreos 2:14-15) Jesucristo vino para liberar a los esclavizados por su miedo a la muerte.

Cristo venció a la muerte. Nos invita a compartir su victoria. No hay necesidad de vivir con miedo a la muerte. Tenemos un campeón que nos puede rescatar de ese miedo.

Construir una casa no nos libra de la muerte. Construir una relación con Jesús hace exactamente eso.


El Otro Lado de la Puerta

Publicado por - Aug. 17, 2010 | categorías Miedo, Muerte

Había un médico del campo que llevaba su perro consigo cuando iba a visitar a sus pacientes. El perro se quedaba afuera mientras el médico entraba en las casas para atender a la gente.

En una ocasión, el médico visitó la casa de un hombre con una enfermedad grave. Al hombre le quedaba poco tiempo de vida. El enfermo confesó al médico que tenía miedo y le preguntó: “¿Cómo es la muerte?”

El médico se quedó pensando. Luego se levantó y abrió la puerta de la casa. Su fiel amigo canino entró gozosamente, saltando de alegría al poder estar de nuevo con su amo.

El médico miró al hombre moribundo y le dijo: “¿Ves a este perro? No tenía la menor idea qué había de este lado de la puerta. Lo único que sabía era que su amo estaba ahí, y quería estar con él.”

“Así me siento en cuanto a la muerte,” el sabio continuó. “No puedo explicar todo lo que pasará, ni cómo se sentirá. No estoy de todo seguro qué habrá al otro lado de esa puerta. Pero yo sé quién está ahí, y eso me es suficiente. Estaré para siempre con mi Amo.”

La muerte es una cosa que da miedo. Hay mucha incertidumbre. Hay muchas cosas que yo desconozco. Algunas personas dicen poder explicar exactamente qué pasará cuando lleguemos a ese momento. Yo no. No sé todos los detalles de lo que pasará.

Otros quieren debatir cómo será la vida después de la muerte. No me uno a esas conversaciones. Hay mucho que yo no sé.

Pero sé quién me espera al otro lado de la puerta. Cuando deje este mundo, iré para estar con Jesucristo. Ese conocimiento me basta.

El apóstol Juan escribió: “Queridos hermanos, ya somos hijos de Dios. Y aunque no se ve todavía lo que seremos después, sabemos que cuando Jesucristo aparezca seremos como él, porque lo veremos tal como es.” (1 Juan 3:2) No sabemos lo que seremos, pero seremos como él. Y estaremos con él.

No tenemos que temer lo que está del otro lado de la puerta. Podemos enfocarnos en quién está al otro lado. ¿No es la mejor forma de enfrentar el final de nuestra vida terrenal?


Cristo tiene las llaves

Publicado por - Feb. 01, 2010 | categorías Miedo, Muerte

llavesCerca del final de su vida, el apóstol Juan fue exiliado en la isla de Patmos, enviado ahí por su fe en Jesucristo. Mientras estaba en la isla, Juan tuvo una visión. Esa visión contenía un mensaje para otros cristianos quiénes también enfrentaban la persecución. Esa visión se encuentra en el libro de Apocalipsis en el Nuevo Testamento de la Biblia.

En el primer capítulo del libro, Juan ve a Jesucristo. No ve ni al niño Jesús en el pesebre ni el moribundo Jesús colgado de una cruz. Juan ve al Cristo victorioso, vestido con ropa brillante. Este Jesús tiene algo para decirles a sus seguidores:

“No tengas miedo; yo soy el primero y el último, y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre. Yo tengo las llaves de la muerte y del Hades.” (Apocalipsis 1:17-19)

Para estos cristianos que enfrentan la posibilidad inminente de morir por su fe, Jesús dice: “No tengan miedo. Estuve ahí. Y estoy de vuelta.” Y les dice algo sumamente importante: él tiene las llaves de la muerte y del Hades.

El Hades, para los que hablaban griego, era la morada de los muertos. Era el gran desconocido, el lugar donde iban todos después de salir de este mundo. Jesús dice: “No tengan miedo de la muerte ni de lo que viene después… ¡yo tengo las llaves para dejarles salir de ese lugar!”

¿Tiene Ud. miedo de la muerte? No debe tenerlo. En el libro de Hebreos, el autor dice que Jesús destruyó el poder de la muerte mediante su propia muerte para dar libertad a “a todos los que por miedo a la muerte viven como esclavos durante toda la vida.” (Hebreos 2:15) No tenemos que vivir temiendo a la muerte. Cristo murió, pero ahora vive. El entró en el lugar de los muertos y salió con las llaves. Podemos entrar en ese lugar misterioso sin miedo, sabiendo que Jesús tiene las llaves para dejarnos salir de nuevo.

Jesús prometió a sus discípulos que él construiría una iglesia y que “las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.” (Mateo 16:18) Esas puertas no pueden detenernos ¡porque Jesús tiene la llave!

¡No tenga miedo! Jesús es la resurrección y la vida (Juan 11:25) Nos ha librado del temor de la muerte.

Gracia y paz,
Timothy


Morir = ganancia

Publicado por - Apr. 02, 2009 | categorías Muerte, Vida

“Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.” (Filipenses 1:21)

Me encanta ese versículo. Pablo, prisionero en una cárcel romana, esperando saber si lo van a ejecutar o no, escribe a sus hermanos en Filipos para animarlos. Les dice que no sabe cuál será el veredicto, pero quiere que sepan que a él no le importa. Para él, vivir es Cristo y morir es ganancia.

Podemos considerarlo como una expresión matemática.

Si x = vivir,
entonces morir = ganancia

¿Para cuáles valores de x resulta verdadera la expresión? ¿Dinero? ¿Pode? ¿Placer? ¿Familia? ¿Nuestro oficio? Ninguno de esos valores funcionan. ¿Cómo puede ser ganancia la muerte? Cuando nos concentremos en Cristo. Si lo sustituimos con cualquier otra cosa de este mundo, la ecuación no sale.

Si construimos nuestras vidas sobre la roca que es Cristo, no tenemos que temerle a la muerte. ¡Resulta ser ganancia para nosotros!


¿Qué dirán cuando no estés?

Publicado por - Mar. 25, 2009 | categorías Muerte

Había dos hermanos en un pueblo que eran los hombres más ricos del lugar. También eran los más malvados e inmorales. Cuando uno de ellos murió, el otro fue al predicador de la iglesia local y le pidió que hiciera el funeral. Le dijo que donaría $25,000 a la iglesia si el predicador decía que su hermano fue un santo. “¡Pero no puedo hacer eso!” dijo el predicador, “Todo el mundo sabe la clase de hombre que fue su hermano.” Pero al pensarlo más se dio cuenta de que la iglesia necesitaba ese dinero. Así que el día del funeral se levantó y dijo, “Este hombre era un mentiroso, tramposo, ladrón, y malvado. Pero comparado con su hermano, era un santo.”

Algún día, cuando ya no estemos, alguien va a tener que decir unas palabras en cuanto a nosotros y nuestra vida. Cuando lo haga, ¿será una tarea fácil o difícil? ¿Le costará encontrar algo bueno para decir o le costará elegir entre tantas historias edificantes que se relatan de ti?

Recuerdo cuando estudiaba en Abilene Christian University, que había un predicador que predicó un sermón funeral que se hizo famoso. Salió en todos los periódicos del país. Jim Dotson fue el predicador en la Iglesia de Cristo en Brookwood Way en Mansfield, Ohio. Su sermón fue grabado en video y aún se puede ver en la biblioteca de ACU. El sermón de Dotson no se hizo famoso por su contenido ni por la destacada presentación (aunque dadas las circunstancias, la presentación fue destacada). El sermón funeral de Dotson se hizo famoso porque él predicó su propio funeral. Muriendo de cáncer, él mismo grabó el sermón que sería presentado en su propio funeral. Habló como los crisitianos hemos vencido a la muerte.

Es destacable predicar el propio funeral. Bueno, lo es y no lo es. Es notable grabarse a sí mismo hablando para que todos escuchen las palabras exactas que quieres que escuchen. Pero el hecho es que todos predicamos nuestro propio sermón funeral. Lo hacemos por la manera en que vivimos. No importa lo que el predicador diga en el servicio mismo, nuestra vida dejará su propio testimonio, para bien o para mal.

Asi que, ¿cómo suena tu sermón hasta ahora? Está lleno de humor e historias, pero poco contenido? ¿Es un ejemplo brillante de lo que todos querrían que fuera su vida? O, para tomar prestada una frase de un calendario que vi, ¿es  el propósito principal de tu vida servir de advertencia a otros?

Como predicador, te pediría un favor. Haz nuestro trabajo un poco más facil. No hagas que tengamos que buscar y revoler para encontrar algo bueno que decir cuando llegue el final. No nos hagas dificil encontrar las palabras de consuelo para los que quedan atrás. Vive de manera tal que tu funeral sea una celebración de triunfo, un recuerdo gozoso de una vida bien vivida.

Comienza a trabajar en tu sermón hoy.


Dónde la muerte es ganancia

Publicado por - Jan. 13, 2009 | categorías Muerte, Vida

El apóstol Pablo escribió en Filipenses 1:21 “Para mí, vivir es Cristo y morir es ganancia.” Lo podemos pensar como si fuera una fórmula de matemática:

Si vivir = _____, morir = _____.

¿Cómo podemos cambiar la equación y obtener el mismo resultado? Si para mí vivir es dinero, morir es quedarme sin nada. Si para mí vivir es el placer, morir es perder todo. Si para mí vivir es mi trabajo o mi familia o el sexo o el poder o la política o mi país o lo que sea, morir no puede ser ganancia. Unicamente si basamos nuestras vidas en Jesucristo podremos salir ganando en el momento de nuestras vidas.

Gracia y paz,
Timothy Archer


Enséñanos a Contar Nuestros Días

Publicado por - Oct. 08, 2008 | categorías Muerte, Vida

Porque mil años delante de tus ojos son como el día de ayer, que pasó, y como una de las vigilias de la noche. Los arrebatas como con torrente de aguas; son como sueño, como la hierba que crece en la mañana. En la mañana florece y crece; a la tarde es cortada, y se seca. Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.”(Salmo 90:4-6, 12)

No me gusta “contar mis días.” No me gusta pensar que todos los planes que haga para el futuro tienen que hacerse con la calificación de “Si Dios quiere.” Para ser honesto, no me gusta pensar que soy mortal. No es que le tenga miedo a la muerte; simplemente no me gusta la inseguridad.

La muerte de Genaro García me recordó esto una vez más. Genaro era un joven de 19 años, fuerte y sano. Vino unas veces a nuestra clase de jóvenes de los miércoles. Su vida terminó de repente el lunes pasado cuando un arma se disparó inesperadamente.

Muchas veces vivimos nuestra vida como si no fuera a tener fin, dejando tantas cosas sin hacer, esperando “un momento más conveniente” para ocuparnos de los asuntos que tendrán importancia eterna.

¿Cuántas veces vivimos nuestra vida en el futuro en vez del presente? Los niños esperan ser adolescentes, los adolescentes esperan terminar la escuela, los jóvenes esperan comenzar una familia, los de edad media esperan retirarse, y así sucesivamente. Si vivimos hoy sólo pensando en el mañana, ¡qué tragedia será cuando el mañana no llegue!

No vivas tu vida pensando en el mañana, vive tu vida pensando en la eternidad. Aún si mañana no llega, la eternidad sí llegará. Aún si el sol no se levanta mañana, el Hijo reinará por siempre. Lo que importa hoy es lo que hago para estar listo para la vida eterna. Si podemos centrar nuestra vida en Cristo y Su Reino, nuestro futuro tomará una nueva seguridad. Pablo lo expresó tan bien estando en prisión ante la posibilidad de ser ejecutado: “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Filip. 1:21). Para la mayoría de la gente en este mundo, la muerte es el fin de todo. Es fracaso. Es derrota. Para el hombre que centra su vida en cristo, la muerte es ganancia. Es victoria. Es el comienzo de la vida verdadera, la vida eterna.

Al ir terminando otro año, a menudo nos detenemos a pensar cómo hemos vivido ese último año. Tomamos decisiones en cuanto a cómo viviremos el nuevo año. ¿Podría sugerir que no lo hagamos una vez al año, sino cada día? Decidamos cada día hacer de Cristo nuestra vida, vivir cada día a Su servicio, enfocarnos en las cosas que la muerte no puede quitar.

Que aprendamos a contar nuestros días. Que nos demos cuenta de que esta vida en la tierra no es sino un corto peregrinar y que nuestra vida verdadera está del otro lado.

Gracia y paz,
Timothy



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