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El Otro Lado de la Puerta
Publicado por Timothy Archer - Ago. 17, 2010 | categorías Miedo, Muerte
Había un médico del campo que llevaba su perro consigo cuando iba a visitar a sus pacientes. El perro se quedaba afuera mientras el médico entraba en las casas para atender a la gente.
En una ocasión, el médico visitó la casa de un hombre con una enfermedad grave. Al hombre le quedaba poco tiempo de vida. El enfermo confesó al médico que tenía miedo y le preguntó: “¿Cómo es la muerte?”
El médico se quedó pensando. Luego se levantó y abrió la puerta de la casa. Su fiel amigo canino entró gozosamente, saltando de alegría al poder estar de nuevo con su amo.
El médico miró al hombre moribundo y le dijo: “¿Ves a este perro? No tenía la menor idea qué había de este lado de la puerta. Lo único que sabía era que su amo estaba ahí, y quería estar con él.”
“Así me siento en cuanto a la muerte,” el sabio continuó. “No puedo explicar todo lo que pasará, ni cómo se sentirá. No estoy de todo seguro qué habrá al otro lado de esa puerta. Pero yo sé quién está ahí, y eso me es suficiente. Estaré para siempre con mi Amo.”
La muerte es una cosa que da miedo. Hay mucha incertidumbre. Hay muchas cosas que yo desconozco. Algunas personas dicen poder explicar exactamente qué pasará cuando lleguemos a ese momento. Yo no. No sé todos los detalles de lo que pasará.
Otros quieren debatir cómo será la vida después de la muerte. No me uno a esas conversaciones. Hay mucho que yo no sé.
Pero sé quién me espera al otro lado de la puerta. Cuando deje este mundo, iré para estar con Jesucristo. Ese conocimiento me basta.
El apóstol Juan escribió: “Queridos hermanos, ya somos hijos de Dios. Y aunque no se ve todavía lo que seremos después, sabemos que cuando Jesucristo aparezca seremos como él, porque lo veremos tal como es.” (1 Juan 3:2) No sabemos lo que seremos, pero seremos como él. Y estaremos con él.
No tenemos que temer lo que está del otro lado de la puerta. Podemos enfocarnos en quién está al otro lado. ¿No es la mejor forma de enfrentar el final de nuestra vida terrenal?
Cristo tiene las llaves
Publicado por Timothy Archer - Feb. 01, 2010 | categorías Miedo, Muerte
Cerca del final de su vida, el apóstol Juan fue exiliado en la isla de Patmos, enviado ahí por su fe en Jesucristo. Mientras estaba en la isla, Juan tuvo una visión. Esa visión contenía un mensaje para otros cristianos quiénes también enfrentaban la persecución. Esa visión se encuentra en el libro de Apocalipsis en el Nuevo Testamento de la Biblia.
En el primer capítulo del libro, Juan ve a Jesucristo. No ve ni al niño Jesús en el pesebre ni el moribundo Jesús colgado de una cruz. Juan ve al Cristo victorioso, vestido con ropa brillante. Este Jesús tiene algo para decirles a sus seguidores:
“No tengas miedo; yo soy el primero y el último, y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre. Yo tengo las llaves de la muerte y del Hades.” (Apocalipsis 1:17-19)
Para estos cristianos que enfrentan la posibilidad inminente de morir por su fe, Jesús dice: “No tengan miedo. Estuve ahí. Y estoy de vuelta.” Y les dice algo sumamente importante: él tiene las llaves de la muerte y del Hades.
El Hades, para los que hablaban griego, era la morada de los muertos. Era el gran desconocido, el lugar donde iban todos después de salir de este mundo. Jesús dice: “No tengan miedo de la muerte ni de lo que viene después… ¡yo tengo las llaves para dejarles salir de ese lugar!”
¿Tiene Ud. miedo de la muerte? No debe tenerlo. En el libro de Hebreos, el autor dice que Jesús destruyó el poder de la muerte mediante su propia muerte para dar libertad a “a todos los que por miedo a la muerte viven como esclavos durante toda la vida.” (Hebreos 2:15) No tenemos que vivir temiendo a la muerte. Cristo murió, pero ahora vive. El entró en el lugar de los muertos y salió con las llaves. Podemos entrar en ese lugar misterioso sin miedo, sabiendo que Jesús tiene las llaves para dejarnos salir de nuevo.
Jesús prometió a sus discípulos que él construiría una iglesia y que “las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.” (Mateo 16:18) Esas puertas no pueden detenernos ¡porque Jesús tiene la llave!
¡No tenga miedo! Jesús es la resurrección y la vida (Juan 11:25) Nos ha librado del temor de la muerte.
Gracia y paz,
Timothy
¿Cuál es su miedo?
Publicado por Timothy Archer - Oct. 28, 2008 | categorías Miedo, Paz
¿Cuál es su miedo más grande? ¿Qué le quita el sueño? Hay muchas cosas para elegir. En Estados Unidos, hay gente angustiada por las elecciones que vienen. Están convencidos que todo se va a derrumbar si su candidato no sale victorioso. Para otros, el horror del día es la economía. Los bancos cierran, la bolsa cae, los gobiernos intervienen utilizando el dinero del pueblo… las noticias son peores cada día. Para otras personas, la destrucción causada por los desastres naturales todavía les afecta. Hemos tenido tormentas tropicales, huracanes, ciclones, terremotos, inundaciones, incendios y otros catástrofes. Para muchas personas, mañana no es el problema; no saben sobrevivir el día de hoy.
Muchos de nosotros tenemos nuestros terrores personales. Problemas de salud. La muerte de un ser querido. Problemas en nuestras relaciones. Adicciones. Problemas legales. Los problemas no tienen que salir en el diario para impactar nuestras vidas. Algunos son nuestra culpa, otros no. Pero todos nos afectan.
¿Cuál es su miedo más grande? ¿Qué le quita la paz? ¿De dónde vienen las nubes en su horizonte? Lo que sea, ¿no sería bueno deshacerse de él? No puedo resolver todos sus problemas, pero puedo decirle cómo recuperar la paz y quizás dormir mejor de noche. El apóstol Pablo escribió: “No se aflijan por nada, sino preséntenselo todo a Dios en oración; pídanle, y denle gracias también. Así Dios les dará su paz, que es más grande de lo que el hombre puede entender; y esta paz cuidará sus corazones y sus pensamientos por medio de Cristo Jesús.” (Filipenses 4:6-7)
“Claro,” usted me dice, “Fácil para Pablo. No enfrentaba lo que yo estoy enfrentando.” Es cierto, pero Pablo no vivía una vida fácil cuando escribió esas palabras. Estaba en cadenas en una celda romana. No servía una sentencia; esperaba la pena de muerte.
Atienda sus palabras. El sabe enfrentar le muerte. Como dijo Pablo, Dios le puede dar una paz más grande de lo que podemos entender. Nos puede enseñar a recoger nuestros problemas, envolverlos y entregárselos a El.
Paz más grande de lo que el hombre puede entender… y está disponible para todo el mundo.
¡Son buenas noticias!
Gracia y paz,
Timothy


