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Más Que Un Libro

Publicado por - Jun. 16, 2011 | categorías Iglesia

Me encantan los libros. Siempre me gustó leer. Mis hermanas me enseñaron a leer antes de que fuera al colegio. Desde entonces, he sido un lector veroz.

Los libros nos pueden enseñar mucho. Hubo libros que cambiaron la historia, para el bien y para el mal. Los libros pueden tener influencia duradera, mucho más allá de la vida del autor.

Tal vez a causa de ese amor para con los libros, yo creía que Dios había dicho: “Toma, humanidad… aquí tiene el libro que les enseñará todo lo que necesitan saber. Leánlo y hagan lo que dice.” Creía eso, hasta que leí el libro. Leí la Biblia. Descubrí que Dios no actuó así.

Dios nunca envió un libro solo. Siempre enviaba a seres humanos. Cuando quiso entregar Su Ley al pueblo en el Antiguo Testamento, no dejó caer un libro desde el cielo. Envió a un hombre llamado Moisés. Entró en relación con Moisés y el resto del pueblo. Luego dio leyes a Moisés para enseñar al pueblo.

Cuando el pueblo de Dios se desvió de la Ley, Dios no envió otro libro. No escribió ninguna carta. Dios envió a hombres, profetas, para hablar con el pueblo.

Cuando llegó el momento de ofrecer la salvación a todo el mundo, Dios no lo hizo con un libro. Lo hizo por medio de Su Hijo, Jesucristo.

Cuando Jesús quiso comunicar sus enseñanzas, no las escribió. Las enseñó a seres humanos para que ellos enseñaran a otros. Esos primeros seguidores sí escribieron libros, pero la mayor parte de su ministerio fue hablar directamente con otras personas.

Desde el principio, Dios obró así. Obra por medio de las personas. Ahora tenemos la Biblia, libro que el pueblo de Dios no tenía en el principio. Podemos estrudiarlo y aprender acerca de la naturaleza de Dios y de Su voluntad por nosotros. Sin embargo, Dios sigue obrando por medio de las personas, la comunidad de creyentes.

En los tiempos de la Biblia, cuando vemos a las personas estudiando la Palabra de Dios, lo hacían en compañía de otros, ayudándose mutuamente a entenderla.

Dios nos dio un libro. Debemos leerla y aprender de ella. Pero no debemos pasar por alto la necesidad que tenemos de esa comunidad de creyentes, la iglesia. Necesitamos la Palabra de Dios, pero necesitamos a Su pueblo también.


Cuando las iglesias dejan de ser iglesias

Publicado por - Apr. 12, 2010 | categorías Iglesia

En el Nuevo Testamento, leemos en cuanto a una iglesia trabajadora, que defendía las enseñanzas correctas. Eran celosos por denunciar las falsas enseñanzas. Habían mantenido su fe en medio de los tiempos difíciles.

Habían hecho todo eso… pero Cristo les dijo que si no cambiaran, ¡no podrían ser considerados como iglesia suya! Cristo dijo esto a la iglesia de Efeso: “Pero tengo esto contra ti: que has dejado tu primer amor.” (Apocalipsis 2:4)

Tal como los matrimonios pueden descuidar el romance, las iglesias pueden descuidar el amor. Empiezan a fijarse en la perfección ritual y las discusiones en cuanto a doctrina, y se olvidan de su razón de ser.

Pierden su primer amor.

En vez de ser un organismo, el cuerpo de Cristo, se convierten en organización. Reglas, requisitos y ritos reemplazan las relaciones. Lo que se pierde por el camino es el espíritu de amor que los cristianos deben tener.

Cristo rechaza los ritos huecos y las reglas vacías. No fundó la iglesia así ni permite que la iglesia sea así. La iglesia tiene que ser una comunidad de amor, caracterizada por un amor ferviente, amor hacia Dios y hacia el prójimo. Es un lugar de aceptación, no aceptando los errores intencionales, pero aceptando a las personas imperfectas.

Si tu experiencia con la iglesia no ha sido así, ¡no te des por vencido! Existen iglesias que retienen su primer amor y lo muestran en sus vidas. Hay cristianos que se esfuerzan cada día por ser más como Jesucristo.

Si eres cristiano y te has olvidado de qué se trata el cristianismo, no es demasiado tarde. Cristo dijo a estos cristianos: “Recuerda, por tanto, de dónde has caído y arrepiéntete, y haz las obras que hiciste al principio” (Apocalipsis 2:5). Podemos volver al primer amor, viviendo el amor en nuestras vidas diarias. Podemos reemplazar los ritos vacíos con una vida llena del amor. Podemos volver a ser el cuerpo de Cristo.

La iglesia es un organismo, no una organización. Su combustible es el amor, pues su Dios es el Dios que es amor.

Que nunca nos olvidemos.


Redes sociales

Publicado por - Aug. 18, 2009 | categorías Iglesia

Redes sociales

Si Ud. utiliza mucho la Internet, conocerá los sitios sociales como Facebook, MySpace, Sónico y Hi5. Estos sitios intentan ayudarle a la gente a conectarse los unos con los otros, hacer amigos y descubrir nuevos contactos de negocios. Utilizan términos como “comunidades,” “amigos” y “grupos” para enfatizar la conectividad.

A mí me gustan estos sitios. Me encanta poder comunicarme con compañeros del colegio o parientes lejanos. Me gusta la oportunidad que me dan estos sitios de mantener contacto con otros sin tener que involucrarme demasiado. Puedo saludarles y seguir con mi vida.

Ahí está el problema. Estos intercambios breves son agradables, pero también son superficiales y, a veces, insinceros. Mi esposa me preguntó el otro día en cuanto a cierta persona. Cuando respondí que no lo conocía, me dijo: “Pero si son amigos en Facebook.” Me hizo recordar que existe una diferencia entre las relaciones en la Internet y las relaciones reales. Las relaciones en la Internet pueden existir entre desconocidos que comparten cierto interés, pero no desean conocerse en verdad.

Por eso, reaccioné el otro día al leer de “iglesia en linea” que permiten a las personas “ir a la iglesia” sin salir de su casa. Tal como los sitios sociales son una pobre imitación de las relaciones cara a cara, estas iglesias no pueden compararse con los intercambios reales entre creyentes. Necesitamos orar, escuchar sermones, etc.… pero también necesitamos la comunidad que es la iglesia. Tal como escribió el apóstol Juan: “Si alguien afirma: «Yo amo a Dios», pero odia a su hermano, es un mentiroso; pues el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios, a quien no ha visto.” (1 Juan 4:20). No podemos tener una relación con Dios si no estamos en relación con otras personas.

Si Ud. no forma parte de una comunidad de creyentes, quiero ayudarle a conectarse. Si no ha entregado su vida a Dios, debe comenzar por ahí. Si ya es cristiano y no se reune en una iglesia, quiero ayudarle a encontrar a otros cristianos con quien compartir su vida de fe.

Bendiciones, gracia y paz,
Timothy Archer


Soportarnos

Publicado por - Nov. 11, 2008 | categorías Iglesia

Una de las cualidades del amor es que sabe soportar los defectos de otros. En 1 Corintios 13, Pablo escribió: “Tener amor es sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo, soportarlo todo” (1 Corintios 13:7).

A los colosenses Pablo escribió: “Sopórtense unos a otros, y perdónense si alguno tiene una queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes” (Colosenses 3:13). “Sean humildes y amables; tengan paciencia y sopórtense unos a otros con amor,” escribió Pablo a los efesios (Efesios 4:2). ¿Por qué hablar tanto de “soportarse unos a otros”? Porque Pablo sabía lo que todos llegamos a saber tarde o temprano: no es fácil que la gente se lleve bien, aún para los cristianos. Somos diferentes, con hábitos diferentes, gustos diferentes, y opiniones diferentes. Hay algo en mí que tarde o temprano (¡probablemente temprano!) encontrarás que es irritante. Eso no es sólo un defecto de mi personalidad; es un hecho de la naturaleza humana. Lo descubren los matrimonios, lo aprenden los compañeros de habitación; muchos amigos lo experimentan en algún momento.Los humanos no nos llevamos bien naturalmente.

Entonces para amarnos de verdad, aprendamos a soportarnos, mirar más allá de las irritaciones y ofensas, amándonos unos a otros “con verrugas y todo.” Tal como el Padre Celestial nos ama a cada uno.

Intenta tenerme paciencia, y yo intentaré tenerte paciencia.


Piedras Vivas

Publicado por - Mar. 15, 2008 | categorías Iglesia, Jesucristo

Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores, Ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, Y es cosa maravillosa a nuestros ojos? Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él. (Mateo 21:42-43)

Los buenos materiales son esenciales para una buena construcción. El mejor constructor puede construir una estructura decente con materiales baratos, pero ésta no va a pasar la prueba del tiempo. Los constructores usan lo mejor.

En el mundo antiguo, la piedra más importante era la piedra angular. Los constructores elegían con cuidado un pedazo sólido de roca sobre la cual basar el resto de la construcción.

En el pasaje que Jesús cita del Salmo 118, una piedra que ha sido desechada hasta para el uso más básico en la construcción, ahora se ha convertido en la piedra más importante, la piedra angular.

Jesús sigue diciendo que, a causa de este rechazo, el reino de Dios pronto sería transferido a otro grupo de gente. Pero para entender lo que dice sobre la piedra, es útil ver el comentario de Pedro en Hechos 4:8-12: Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: “Gobernantes del pueblo, y ancianos de Israel: Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado, sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”

Pedro explica que “los edificadores” son los líderes judíos y dice que crucificar a Jesús fue el rechazo de esa piedra.
La resurrección de Jesús de entre los muertos elevó a Jesús a la posición de piedra angular, haciendo posible la salvación en El y sólo en El.

Más adelante en su vida, Pedro vuelve a estas palabras y a esta imagen cuando escribe su epístola: Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en él, no será avergonzado. Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, La piedra que los edificadores desecharon, Ha venido a ser la cabeza del ángulo; y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados. Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable. (1 Pedro 2:4-9)

Jesús no sólo llegó a ser piedra angular, también nos ha hecho a nosotros piedras vivas. No sólo fue declarado digno, también nos ha hecho a nosotros dignos y útiles. Podemos ser edificados en un templo de Dios si dejamos que nuestras vidas sean moldeadas en la Suya. Como piedras edificadas juntas sobre la Piedra Angular, podemos llegar a ser mucho más que si estuviéramos separados de El. Podemos llegar a ser un sacerdocio santo, una nación santa, un pueblo escogido por Dios. Como dijo Jesús, llegaremos a ser un reino de gente que produce los frutos del reino. Dios nos usará para traer gloria a Su santo nombre.

Muchos tropiezan sobre esta roca, muchos fallan en ver que no hay otro nombre debajo del cielo por el cual podemos ser salvos. Muchos tratan de edificar sus vidas ellos mismos, buscando una piedra angular sólida sobre la cual edificar, buscando la manera de sostener las cosas sin la ayuda del Maestro Constructor.

Pero nosotros somos piedras vivas. Somos el sacerdocio santo de Dios, ofreciendo sacrificios espirituales de servicio a El. Buscamos declarar Sus alabanzas y producir el fruto de Su reino. Y dejamos que El nos edifique y nos transforme en la casa espiritual que El quiere que seamos.


Nadar o No Nadar

Publicado por - Jan. 30, 2008 | categorías Gracia, Iglesia, Jesucristo

nataciónHace unos meses, comencé a ir a nadar, porque sentía que estaba fuera de estado. Unas semanas después, dejé la natación por la misma razón.

Mientras yo luchaba para cruzar la pileta, estaba muy consciente de los otros. Cuando llegaba a la orilla, me aferraba del costado, desesperadamente tratando de respirar. Ellos llegaban, hacían piruetas perfectas y seguían. Vuelta tras vuelta. Era doloroso para mí nadar y doloroso para ver. Ellos ejecutaban cada movimiento con perfección. En otras palabras, yo tenía vergüenza. Honestamente, a ellos no les importaba lo que hacía yo. Pero yo tenía tanta vergüenza que dejé la pileta, retirándome a la seguridad de la cinta caminadora y las bicicletas fijas. “Cuando esté en condición,” me dije, “Volveré a la pileta.”

Muchos de nosotros nos sentimos así cuando vamos a la iglesia o cuando pensamos en ir a la iglesia. Todos los demás se ven tan perfectos mientras nosotros nos damos cuenta de nuestras fallas. Otras personas ni se acercan a Dios por la misma razón. Pensamos que nos vamos a poner bien espiritualmente antes de ir a Dios. Si te has sentido así, tienes que darte cuenta que la iglesia es el lugar donde las personas van para enderezar sus vidas, no porque tienen vidas perfectas. En los tiempos de Jesucristo, muchos decían: “Hazte digno, y luego ven a Dios.” El mensaje de Cristo era todo lo contrario: “Ven a Dios y El te hará digno.” Dios arregla las vidas rotas. Jesucristo dijo, “No vino para llamar a los justos sino a los pecadores.” El busca a personas que necesitan ayuda en lo espiritual, no a personas que ya son perfectas.

Si no te sientes digno de nadar en la pileta de Dios, quiero invitarte a probar el agua de nuevo. Dios quiere ayudarme a estar en forma espiritualmente, y El quiere hacer lo mismo por ti. Está buscando a personas imperfectas, como nosotros.



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