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Hacer el bien

Publicado por - Sep. 04, 2008 | categorías Adoración, Servicio

Se puede aprender mucho mirando la adoración en el Antiguo Testamento, especialmente esos pasajes en los cuales los profetas de Dios decían a la gente lo que estaban haciendo mal. No queriendo repetir los errores del pasado, hacemos bien en descubrir cuáles errores se cometieron.

Uno de los errores más grandes del pueblo de Dios fue el de la religión ritualista. Es decir, pensaban que la religión consistía en hacer ciertas cosas duarnte la de adoración. Dios trataba de decirles que más que “religiosidad,” él quería un pueblo dedicado a hacer el bien. Un buen ejemplo es este pasaje de Isaías 1:
11 “El Señor dice:¿Para qué me traen tantos sacrificios?Ya estoy harto de sus holocaustos de carneros y de la grasa de los terneros;me repugna la sangre de los toros, carneros y cabritos. 12 Ustedes vienen a presentarse ante mí,pero ¿quién les pidió que pisotearan mis atrios? 13 No me traigan más ofrendas sin valor; no soporto el humo de ellas.Ustedes llaman al pueblo a celebrar la luna nueva y el sábado,pero yo no soporto las fiestas de gente que practica el mal. 14 Aborrezco sus fiestas de luna nueva y sus reuniones;¡se me han vuelto tan molestas que ya no las aguanto!15 Cuando ustedes levantan las manos para orar,yo aparto mis ojos de ustedes;y aunque hacen muchas oraciones,yo no las escucho.Tienen las manos manchadas de sangre. 16 ¡Lávense, límpiense!¡Aparten de mi vista sus maldades!¡Dejen de hacer el mal!17 ¡Aprendan a hacer el bien,esfuércense en hacer lo que es justo,ayuden al oprimido, hagan justicia al huérfano,defiendan los derechos de la viuda!”

No es que Dios esté en contra de los sacrificios ni otros ritos. Sólo quería que la gente se diera cuenta de que nuestros actos religiosos deben estar acompañados de compasión hacia el prójimo.

Vemos en el Nuevo Testamento que las cosas no han cambiado. Veamos lo que el escritor de Hebreos dice en 13:16:“ No se olviden ustedes de hacer el bien y de compartir con otros lo que tienen; porque estos son los sacrificios que agradan a Dios.” Nuestras buenas otras hacia otros son “sacrificios” que ofrecemos a Dios. Recuerda las palabras de Santiago en 1:27 “ La religión pura y sin mancha delante de Dios el Padre es esta: ayudar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y no mancharse con la maldad del mundo.” Pablo dijo, “Por eso, siempre que podamos, hagamos bien a todos, y especialmente a nuestros hermanos en la fe. ” (Gálatas 6:10)

Cuando la gente viene a nosotros buscando ayuda, podemos ver eso como una distracción del “trabajo de la iglesia.” Pero nada puede estar más lejos de la verdad. Tenemos que ayudar a la gente. Debemos estar agradecidos cuando la gente nos presenta una oportunidad de ayudar. Jesús en su ministerio pasó mucho tiempo ayudando a la gente. Recuerda cómo Pedro, al predicarle a Cornelio, describió el ministerio de Jesús: “Saben que Dios llenó de poder y del Espíritu Santo a Jesús de Nazaret, y que Jesús anduvo haciendo bien y sanando a todos los que sufrían bajo el poder del diablo. Esto pudo hacerlo porque Dios estaba con él, ” (Hechos 10:38) Jesús anduvo haciendo el bien y espera lo mismo de sus seguidores. Recuerda cómo describió el Día del Juicio en Mateo 25. No habla de la doctrina correcta o de la asistencia a la iglesia. Habla de ayudar a los necesitados. Y dice, “El Rey les contestará: ‘Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicieron.’” (Mateo 25:40)

De hecho, Pablo dice que el plan de Dios para nosotros es que hagamos el bien. En Efesios 2:10, escribe: “ …pues es Dios quien nos ha hecho; él nos ha creado en Cristo Jesús para que hagamos buenas obras, siguiendo el camino que él nos había preparado de antemano.” Pablo le dijo a Timoteo qué enseñar a los ricos:“Mándales que hagan el bien, que se hagan ricos en buenas obras y que estén dispuestos a dar y compartir lo que tienen. ” (I Timoteo 6:18)

Como cristianos tenemos que estar ayudando a la gente.Para eso fuimos creados.Es lo que Jesús nos dejó como ejemplo y lo que espera de nosotros. Cada vez que alguien nos presente la oportunidad de ayudar, deberíamos estar agradecidos. De otra manera, tendríamos que ir a buscar a quién ayudar.

Para algunos, viene naturalmente. Están constantemente concientes de la gente que tiene necesidades y constantemente satisfaciendo esas necesidades. Para otros, necesitamos depender más de Dios y su Santo Espíritu que nos ayuden a desarrollar un corazón de compasión por nuestros prójimos.

No es poca cosa. Es el centro de quienes somos como cristianos. Es una parte crítica de nuestra adoración a Dios. Que Dios nos ayude a mejorar.


Acercarnos

Publicado por - Aug. 26, 2008 | categorías Adoración

En distintos momentos de mi vida, distintos aspectos de mi fe cristiana salen a la luz. Estoy convencido de que es el Espíritu Santo que me guía a considerar diferentes partes de la verdad de Dios.

Ultimamente he considerado el concepto de acercarnos a Dios. Me doy cuenta de que a menudo mi cristianismo puede ser muy racional, mecánico. Puedo reunirme con mis hermanos y cantar y estudiar y orar, sin poner mucha atención a mi relación con Dios.

En el Antiguo Testamento, los judios tenían una representación física de la presencia de Dios: el tabernaculo (y más tarde el templo) que contenía el Arca del Pacto, símbolo del trono de Dios. Ese tabernáculo tenía un Lugar Santo, donde sólo los sacerdotes entraban, y un Lugar Santísimo, donde sólo el sumo sacerdote entraba sólo una vez al año. En el Lugar Santísimo se encontraba el Arca.

Una de las maravillas del cristianismo es que se nos ha dado acceso a ese Lugar Santísimo, ese lugar especial donde Dios mora. El escritor de Hebreos expresa: “Hermanos, ahora podemos entrar con toda libertad en el santuario gracias a la sangre de Jesús, siguiendo el nuevo camino de vida que él nos abrió a través del velo, es decir, a través de su propio cuerpo. Tenemos un gran sacerdote al frente de la casa de Dios. Por eso, acerquémonos a Dios con corazón sincero y con una fe completamente segura, limpios nuestros corazones de mala conciencia y lavados nuestros cuerpos con agua pura” (Hebreos 10:19-22). ¿Podemos de verdad apreciar la maravilla de esto, el increíble privilegio de poder acercarnos a Dios? Nosotros, humanos, simples criaturas del gran Creador, podemos ahora acercarnos con confianza al trono del gran Yo Soy. Pablo, hablando de Cristo, dice:“Y en Cristo tenemos libertad para acercarnos a Dios,
con la confianza que nos da nuestra fe en él
” (Efesios 3:12).

Quiero acercarme a Dios. Quiero que el tiempo que paso adorando con mis hermanos sea un tiempo que me lleva al mismo trono de Dios. “Acerquémonos, pues, con confianza al trono de nuestro Dios amoroso, para que él tenga misericordia de nosotros y en su bondad nos ayude en la hora de necesidad,” dice el escritor de Hebreos en 4:16. Como hijo de Dios, ahora puedo ir a El con confianza, entregándole todas mis cargas. Puedo buscar su rostro y perderme en El.

¿Y si todos viniéramos con la meta de acercarnos más a Dios? No marcando una lista de cosas que obedecer, no cumpliendo con una obligacián, sino reunirnos para acercarnos a Dios. ¿Que pasaría si nuestras reuniones de adoración se conviertieran en reuniones de….adoración?

Quiero salir de las reuniones sabiendo que he adorado a Dios, que toda mi fuerza, corazon, mente y alma han sido dados a El en alabanza.

Es irónico que no tenemos problemas con el ser fanáticos de los deportes mientras resistimos la idea de ser fanáticos de Dios. Podemos sentir pasión por un gol y ser tan pasivos en cuanto a nuestro Señor y Salvador. Tomemos un poco de la energía que damos a nuestro equipo preferido ¡y se la
demos a Dios!

Quiero salir de la adoración cansado, sintiendo como luego de un examen muy largo en la escuela. No quiero más cantar en forma mediocre, ni orar con la mente dispersa, ni hacer más promesas falsas de devoción.
Quiero adorar a Dios con todo mi ser. Quiero buscarlo mientras pueda ser encontrado, aprender a adorarle como lo haré por el resto de la eternidad. Renovemos nuestra pasión por el Señor. Recuerda lo que Pablo dijo en Romanos 12:11:“Esfuércense, no sean perezosos y sirvan al Señor con corazón ferviente.” Si alguien te dijo que nuestra adoración no debe ser emocional, estaba equivocado. El fervor y el celo se tratan de emociones. Dios quiere que le adoremos en Espíritu y en verdad, con todo nuestro ser.

Entonces ponte una meta para tus próximas alabanzas. Ven listo para buscar a Dios, para acercarte a El, para ayudar a los demás a hacer lo mismo. Pongamos nuestra energía mental y física en nuestra adoración, enfocándonos en Dios, el objeto de nuestra adoración.

Si hacemos esto, quizás nos sorprendan los cambios que se darán en nuestras vidas.


Sin Ira Ni Contienda

Publicado por - May. 22, 2008 | categorías Adoración

En iglesias de habla inglesa en los siglos 17 y 18, hubo gran controversia en cuanto a qué cantar. Muchos pensaban que el hombre no tenía derecho de crear nuevas canciones, sino que las únicas que eran apropiadas para la adoración eran los salmos a los que se les había puesto música. (Aún tenemos algunos de estos salmos en nuestro himnario, aunque muy pocos). Otros pensaban que Dios les había dado el don de escribir nuevas canciones de adoración a las que llamaron himnos, y que estos himnos deberían ser cantados en la iglesia. ¡Algunas iglesias hasta se dividieron por esta discusión! El acuerdo al que otros llegaron fue cantar los salmos al principio del servicio y los himnos al final. De esa manera, los miembros que se oponían a estos nuevos “himnos” podían abstenerse de cantar o simplemente irse.

Isaac Watts fue el campeón en la escritura de himnos, un compositor prolífero que escribió más de 600 himnos. Algunos todavía cantamos hoy, como “Al Mundo Gozo Proclamad” y “La Cruz Excelsa Al Contemplar.” Uno de sus himnos más amados fue en realidad escrito como respuesta a las acciones de quienes rechazaban los himnos. Luego de observar a los “salmistas” rehusarse a participar en el canto de himnos, fue a casa y compuso una canción sólo para ellos, llamada “A Sión Caminamos.” Si lees con cuidado la letra de este himno, puedes detectar las palabras que Watts dirigía a sus oponentes:

Los que aman al Señor
eleven su loor,
que en dulces notas de loor,
que en dulces notas de loor,
ascienda a su mansión,
ascienda a su mansión.

Que callen los que a Dios
no anhelen conocer,
mas canten todos a una voz,
mas canten todos a una voz,
los hijos del gran Rey,
los hijos del gran Rey.

Como ves, las llamadas “batallas de adoración” no son nuevas. De hecho, si lees el Nuevo Testamento con cuidado, puedes detectar un poco de tensión en las iglesias en cuanto a distintos estilos. Cuando reúnes a seres humanos, encuentras diferencias. En 1 Timoteo 2:8, Pablo escribe a Timoteo las siguientes palabras:“Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda.” Tenemos que creer que los hombres tenían el hábito de hacer lo opuesto, de juntarse para orar pero usar ese tiempo para la ira y las contiendas. Si no tenemos cuidado, podemos terminar haciendo lo mismo. Somos distintos y tenemos distintos gustos. No impongamos nuestras preferencias sobre los que nos rodean.

Debemos ser sensibles con nuestros hermanos y hermanas y encontrar formas de ayudarlos a adorar mejor al Señor. Pero recordemos que esto tiene dos lados. De hecho, en lo que se refiere a cristianos maduros, solamente tiene un lado. Nunca debería estar “protegiendo mis propios intereses.” Siempre debería buscar lo mejor para mis hermanos y hermanas.

Nos reunamos y elevemos manos santas a Dios, sin ira ni contiendas. Adoremos al Señor en unidad y amor.

Gracia y paz,
Timothy Archer



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