¿Qué dirán cuando no estés?
Publicado por: Timothy en Muerte, tags: funeral, Muerte, sermón, Vida
Había dos hermanos en un pueblo que eran los hombres más ricos del lugar. También eran los más malvados e inmorales. Cuando uno de ellos murió, el otro fue al predicador de la iglesia local y le pidió que hiciera el funeral. Le dijo que donaría $25,000 a la iglesia si el predicador decía que su hermano fue un santo. “¡Pero no puedo hacer eso!” dijo el predicador, “Todo el mundo sabe la clase de hombre que fue su hermano.” Pero al pensarlo más se dio cuenta de que la iglesia necesitaba ese dinero. Así que el día del funeral se levantó y dijo, “Este hombre era un mentiroso, tramposo, ladrón, y malvado. Pero comparado con su hermano, era un santo.”
Algún día, cuando ya no estemos, alguien va a tener que decir unas palabras en cuanto a nosotros y nuestra vida. Cuando lo haga, ¿será una tarea fácil o difícil? ¿Le costará encontrar algo bueno para decir o le costará elegir entre tantas historias edificantes que se relatan de ti?
Recuerdo cuando estudiaba en Abilene Christian University, que había un predicador que predicó un sermón funeral que se hizo famoso. Salió en todos los periódicos del país. Jim Dotson fue el predicador en la Iglesia de Cristo en Brookwood Way en Mansfield, Ohio. Su sermón fue grabado en video y aún se puede ver en la biblioteca de ACU. El sermón de Dotson no se hizo famoso por su contenido ni por la destacada presentación (aunque dadas las circunstancias, la presentación fue destacada). El sermón funeral de Dotson se hizo famoso porque él predicó su propio funeral. Muriendo de cáncer, él mismo grabó el sermón que sería presentado en su propio funeral. Habló como los crisitianos hemos vencido a la muerte.
Es destacable predicar el propio funeral. Bueno, lo es y no lo es. Es notable grabarse a sí mismo hablando para que todos escuchen las palabras exactas que quieres que escuchen. Pero el hecho es que todos predicamos nuestro propio sermón funeral. Lo hacemos por la manera en que vivimos. No importa lo que el predicador diga en el servicio mismo, nuestra vida dejará su propio testimonio, para bien o para mal.
Asi que, ¿cómo suena tu sermón hasta ahora? Está lleno de humor e historias, pero poco contenido? ¿Es un ejemplo brillante de lo que todos querrían que fuera su vida? O, para tomar prestada una frase de un calendario que vi, ¿es el propósito principal de tu vida servir de advertencia a otros?
Como predicador, te pediría un favor. Haz nuestro trabajo un poco más facil. No hagas que tengamos que buscar y revoler para encontrar algo bueno que decir cuando llegue el final. No nos hagas dificil encontrar las palabras de consuelo para los que quedan atrás. Vive de manera tal que tu funeral sea una celebración de triunfo, un recuerdo gozoso de una vida bien vivida.
Comienza a trabajar en tu sermón hoy.
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