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Llama a la puerta

Publicado por Timothy Archer - Jun. 29, 2010 | categorías Dios

“Mira, yo estoy llamando a la puerta; si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaremos juntos. (Apocalipsis 3:20)

Mira, yo estoy llamando a la puerta …

Es un proceso lento. Raras veces uno deja a Dios todo de golpe. Como una brasa que se apaga de a poco en un hogar, la fe desaparece de a poco y se reemplaza con el cinismo o, peor, con la apatía. En vez de tomar la decisión de no creer en Dios, muchas personas simplemente dejan de preocuparse por la existencia de Dios.

Yo estoy llamando a la puerta …

De igual manera, el pecado es un proceso gradual. Empieza con la tentación, como el dinero que queda al descuido en la tienda o la compañera de trabajo que nos presta mucha atención. Nuestros pensamientos enfocan esa tentación hasta que nazca el deseo. Un pecado pequeño se convierte en pecado grande, lo cual se convierte en estilo de vida. Nos despertamos y ni reconocemos la persona que hemos llegado a ser.

Si alguien oye mi voz …

Aun cuando nos damos por vencidos, Dios sigue creyendo en nosotros. Llama. Nos busca. Nos persigue. Acuérdate, este pasaje en Apocalipsis fue escrito a creyentes. Personas que conocían a Dios, pero que se habían extraviado. Como pastor que busca a su cordero perdido, Dios sale a la búsqueda de su gente.

Si alguien oye mi voz y abre la puerta …

Dios quiere estar de nuevo en nuestras vidas, pero no nos va a obligar a nada. Tenemos que abrir la puerta. Tenemos que responder a su llamada. Tenemos que decir, “Sí, yo quiero que estés en mi vida de nuevo.” Dios es el Creador Todopoderoso, pero ama tanto a sus hijos que sale a buscarlos. Los ama tanto que les da la posibilidad de escoger su destino. Busca. Llama. Nosotros tenemos que abrir la puerta.

Entraré en su casa …

Es lo que Dios quiere. Quiere estar en relación con nosotros, aun cuando nos hemos extraviado, aun cuando hemos hechos cosas que nos dan vergüenza. Ningún pecado es demasiado grande. Ninguna distancia es demasiado lejos. No existe puerta que no puede abrirse. Solamente tenemos que volver a él y abrir la puerta.

Entraré en su casa y cenaremos juntos.

Comer juntos es muy personal. El Señor del Universo quiere sentarse a la mesa con nosotros. Quiere tener una relación de amor con nosotros. Busca. Llama. Y espera que abramos la puerta.

“Mira, yo estoy llamando a la puerta; si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaremos juntos. (Apocalipsis 3:20)

Abre la puerta. Déjalo entrar. Borrará tu pasado y te dará un nuevo comienzo.

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3 comentarios

3 comentarios en “Llama a la puerta”
  1. Eduvigis Véjar dijo:

    Me sentí identificada con el mensaje, hace 2 meses que estoy alejada de la Iglesia y siento rechazo de asistir por cosas que ví y que me pasaron, pero hoy este mensaje me invita a la reflexión.

    Gracias por tenerme entre la vuestra Web.

    EDUVIGIS

  2. Timothy dijo:

    Gracias, Eduvigis, por el comentario. Que Dios le bendiga.

    Gracia y paz,
    Timothy Archer

  3. sebastian aguilar lopez dijo:

    hola mis hermanos en cristo este tema nos invita y creo que jesus pronto estara con nosotros personalmente y hasta el momento estamos a tiempo de escucharle Dios los vendiga Amen

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