Gritos en la oscuridad
Publicado por Timothy Archer - feb. 10, 2009 | categorías Dios, esperanza, NuestraEsperanza.com
Apenas se escuchaban las voces, voces que provenían de no sabía dónde. Hacía calor en el campamento de jóvenes, y dormíamos con las ventanas abiertas. Otro muchacho y yo escuchamos los gritos al mismo tiempo; nos saltamos de la cama y nos vestimos rápidamente. Salíamos corriendo hacia el río cuando uno de los encargados nos paró.
—¿Adónde van?
—Al río. Alguien está pidiendo auxilio.
—Sí, ya sé. El río está crecido y están atrapados. Por el momento, no podemos hacer nada.
Esos gritos me persiguen hasta el día de hoy. Gracias a Dios, puedo contarles que se rescataron todas las personas que estaban clamando ayuda en ese momento; lamentablemente, ocho personas ya habían sido llevadas por el agua. Como nos dijo el encargado, no podíamos hacer nada.
Escucho gritos similares casi todos los días, pidiendo ayuda, pidiendo auxilio. El hombre que se trasladó a otro país con su señora, encontrándose solo cuando ella falleció de repente. La mujer que quiere dejar la relación ilícita que tiene con su patrón. La madre cuyos hijos le han rechazado, abandonando la casa. El joven que dice, “He sido tan malo, ¿cómo podré recibir el perdón?” Piden ser rescatados. Sus voces resuenan en la noche.
En cierto sentido, no puedo hacer nada para ellos tampoco. Yo no. Pero conozco a un Dios que si viene a rescatar a la gente, que ofrece esperanza a los desesperanzados. El sí puede hacer algo. Por causa de él, puedo escribir a estas personas y decir, “Existe una salida.”
Si no exploró el sitio de NuestraEsperanza.com, quiero invitarle a hacerlo. Investigue un poco, leyendo los artículos. La próxima vez que escucha un grito de auxilio espiritual, dígale que visite nuestro sitio. No para buscarnos a nosotros, sino para buscar al Dios que nos ama tanto que envió a su Hijo para que otros tuvieran esperanza. Dígales que dejen de poner su fe en los hombres y que se dejen rescatar.
Sí hay algo que puedo hacer para los que gritan en la noche. Puedo contarles del Dios que vendrá a rescatarlos.


