Blog

Archivos » February, 2009

Palabras y palabras

Publicado por - Feb. 25, 2009 | categorías Bautismo, Vida nueva

bibliaExisten palabras “eclesiásticas.” Es decir, que solamente se usan en la iglesia, palabras como santificación, expiación, gracia, evangelismo, evangelio. Muchas veces ni los cristianos entienden de qué se tratan. Hay otras palabras que se utilizan de una forma dentro de la iglesia y otra fuera de ella.

Arrepentimiento es una palabra así. Cuando vemos lo que Dios quiere que hagamos para entrar en su familia, una de las cosas claves es el arrepentimiento. Tenemos que arrepentirnos de nuestros pecados. Para poder arrepentirnos, tenemos que saber qué es.

Cuando era más joven, pensaba que el arrepentimiento era igual al remordimiento. Son conceptos relacionados, pero el arrepentimiento es más que remordimiento. Literalmente, “arrepentirse” significa dar la vuelta o cambiar el rumbo. Es la idea de estar caminando para un lado, dar un giro de 180 grados y caminar en la otra dirección. No es solamente sentirse mal por lo que uno ha hecho; es un cambio, un cambio de vida. Es un cambio de pensamiento que produce un cambio de vida.

En el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo escribió a un grupo de nuevos cristianos y les dijo: “Ellos mismos hablan … de cómo ustedes abandonaron los ídolos y se volvieron al Dios vivo y verdadero para servirle” (1 Tesalonicenses 1:9) Eso es arrepentimiento. No es solamente dejar algo; es ir hacia otra cosa. Dejamos una vida para comenzar otra. Dejamos de buscar una meta y buscamos otra.

Pablo escribió a la iglesia en Roma: “Pues por el bautismo fuimos sepultados con Cristo, y morimos para ser resucitados y vivir una vida nueva, así como Cristo fue resucitado por el glorioso poder del Padre.” (Romanos 6:4) Arrepentimiento y bautismo van juntos en la Biblia, por esa razón: en el bautismo, sepultamos nuestros seres viejos y salimos del agua con una vida nueva. Nacemos de nuevo, somos hechos nuevos. ¿Pero qué sentido tiene tener una vida nueva si va a ser exactamente como la anterior? ¿Para qué pasar por una sepultura si vamos a dejar que nuestro viejo hombre siga viviendo? La idea es que nos acerquemos a Jesús con fe, dejando nuestra vida vieja, sepultándola en agua, para comenzar de nuevo. Pero esta vez, en vez de alejarnos de Dios, vivimos una vida que nos lleva más cerca de Dios.

Aunque sea algo “eclesiástica,” arrepentimiento es una palabra buena. Nos ayuda entender lo que necesitamos hacer para acercarnos a Dios. Tenemos que dejar nuestra vida vieja y comenzar una nueva, por nuestra fe en Jesús. Si no lo has hecho, si no enterraste tu vida vieja en las aguas del bautismo para comenzar una nueva vida en Cristo, quiero ponerte en contacto con alguien que te ayudará hacerlo.

Gracia y paz,
Timothy Archer


Astillas del alma

Publicado por - Feb. 20, 2009 | categorías Confesión

niñoCuando yo era niño, odiaba las astillas. Tampoco me gustan ahora, pero, en aquel entonces, las odiaba por completo. No tanto por el dolor que causaban las astillas al instalarse en mi dedo, sino por lo que vendría después. Tendría que ir a mi mamá, recibir su pronóstico y escuchar las recomendaciones médicas. En el mejor de los casos, ella sacaría el invasor con unas pincitas. Pero en el peor de los casos, ella tendría que operar: sacar la astilla con una aguja. Ella era muy habilidosa y no me hacía doler, pero el mero hecho de verla acercarse con la aguja me causaba mucha angustia.

Una vez, un amigo me comentó que las astillas se salían solas si uno las dejaba estar. Todo niño de ocho años sabe que sus amigos son expertos en la medicina, así que intentó seguir el tratamiento recomendado la próxima vez que me clavé una espina. Desafortunadamente, no funcionó. Mi dedo se inflamaba más y más, y la extracción terminó siendo mucho más dolorosa de lo que hubiera sido.

El pecado es así. Es una astilla en nuestra alma. Cuando alguien hace alguna maldad, escucha una voz interna que le dice: “Déjala estar. Saldrá por sí sola.” Pero no funciona. Cuando ocultamos nuestros errores y cargamos con la culpa, crecen como una llaga. En la Biblia, en el libro de los Salmos, el escritor dice: “Mientras no confesé mi pecado, mi cuerpo iba decayendo por mi gemir de todo el día, pues de día y de noche tu mano pesaba sobre mí. Como flor marchita por el calor del verano, así me sentía decaer. Pero te confesé sin reservas mi pecado y mi maldad; decidí confesarte mis pecados, y tú, Señor, los perdonaste.” (Salmo 32:3-5)

No podemos ocultar nuestros errores. Tenemos que sacarlos a la luz o nos tormentarán siempre. Nuestra consciencia no tendrá descanso. Cuando vamos a Dios, buscando Su perdón, El lo otorga rápidamente. El quiere perdonar. Sabe que lo que más necesitamos es confesar nuestros pecados, sacándolos de nuestro ser, para poder sanarnos.

En su carta bíblica, Santiago dice: “Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes.” (Santiago 4:8) Acércate a Dios, muéstrale esa astilla, confesando el pecado que tanto te pesa. El quiere quitarte esa carga. Si no sabes acercarte a Dios, queremos ayudarte. Comunícate con nosotros.

Bendiciones, gracia y paz,
Timothy Archer


Gritos en la oscuridad

Publicado por - Feb. 10, 2009 | categorías Dios, esperanza, NuestraEsperanza.com

tormentaApenas se escuchaban las voces, voces que provenían de no sabía dónde. Hacía calor en el campamento de jóvenes, y dormíamos con las ventanas abiertas. Otro muchacho y yo escuchamos los gritos al mismo tiempo; nos saltamos de la cama y nos vestimos rápidamente. Salíamos corriendo hacia el río cuando uno de los encargados nos paró.

—¿Adónde van?
—Al río. Alguien está pidiendo auxilio.
—Sí, ya sé. El río está crecido y están atrapados. Por el momento, no podemos hacer nada.

Esos gritos me persiguen hasta el día de hoy. Gracias a Dios, puedo contarles que se rescataron todas las personas que estaban clamando ayuda en ese momento; lamentablemente, ocho personas ya habían sido llevadas por el agua. Como nos dijo el encargado, no podíamos hacer nada.

Escucho gritos similares casi todos los días, pidiendo ayuda, pidiendo auxilio. El hombre que se trasladó a otro país con su señora, encontrándose solo cuando ella falleció de repente. La mujer que quiere dejar la relación ilícita que tiene con su patrón. La madre cuyos hijos le han rechazado, abandonando la casa. El joven que dice, “He sido tan malo, ¿cómo podré recibir el perdón?” Piden ser rescatados. Sus voces resuenan en la noche.

En cierto sentido, no puedo hacer nada para ellos tampoco. Yo no. Pero conozco a un Dios que si viene a rescatar a la gente, que ofrece esperanza a los desesperanzados. El sí puede hacer algo. Por causa de él, puedo escribir a estas personas y decir, “Existe una salida.”

Si no exploró el sitio de NuestraEsperanza.com, quiero invitarle a hacerlo. Investigue un poco, leyendo los artículos. La próxima vez que escucha un grito de auxilio espiritual, dígale que visite nuestro sitio. No para buscarnos a nosotros, sino para buscar al Dios que nos ama tanto que envió a su Hijo para que otros tuvieran esperanza. Dígales que dejen de poner su fe en los hombres y que se dejen rescatar.

Sí hay algo que puedo hacer para los que gritan en la noche. Puedo contarles del Dios que vendrá a rescatarlos.


Dios está a la vista

Publicado por - Feb. 05, 2009 | categorías Dios

En la Argentina, existe un dicho: “En el campo, no hay ateos.” No voy a afirmar que sea cien por ciento cierto el dicho, pero sí sé que el hombre que está más cerca de la naturaleza tiene más probabilidad de ver la mano de Dios. La Biblia dice que la misma creación proclama la existencia de Dios.

“El cielo proclama la gloria de Dios; de su creación nos habla la bóveda celeste. Los días se lo cuentan entre sí; las noches hacen correr la voz. Aunque no se escuchan palabras ni se oye voz alguna, su mensaje llega a toda la tierra, hasta el último rincón del mundo.” (Psalms 19:1-4)

No hace falta leer la Biblia para saber que Dios existe. Solamente tenemos que mirar a nuestro alrededor.

Gracia y paz,
Timothy Archer



Copyright © 2010 - Hope For Life: Todos los derechos reservados

Mapa del Sitio | Contáctanos