Blog

Archivos » December, 2008

¡Feliz vida nueva!

Publicado por - Dec. 30, 2008 | categorías Vida, Vida nueva

A la gente le gustan las cosas nuevas. Si no me creen, miren la publicidad que hay por ahí. Producto nuevo. Fórmula nueva. Formato nuevo, tamaño nuevo, aroma nueva, nuevo sabor. Mejorado. Totalmente nuevo.

Nos gusta la aroma de un auto cero kilómetro. Ni sabemos de qué se trata esa aroma, pero nos gusta. Algunos científicos dicen que esa aroma proviene de productos químicos que nos hacen mal. Pero nos gusta tanto que ahora se vende un aerosol que tiene esa aroma. La gente echa el producto en su automóvil, y tiene olor a nuevo.

En la misma manera, nos gustan los años nuevos también. Traen la promesa de un nuevo comienzo. Borrón y cuenta nueva. O por lo menos así parece. Pero en algún momento nos damos cuenta que cambiar la hoja en el almanaque no cambia nada. Los mismos problemas que teníamos a las 11:59 del 31 están con nosotros a las zero horas del día primero de enero. Es un año nuevo, pero somos los mismos, viviendo vidas viejas.

Yo quiero un nuevo comienzo. No quiero un aerosol de “Esencia de Vida Nueva”; quiero un nuevo comienzo. Y sé dónde conseguirlo. El apóstol Pablo escribió: “Por lo tanto, el que está unido a Cristo es una nueva persona. Las cosas viejas pasaron; se convirtieron en algo nuevo.” (2 Corintios 5:17). En otra carta, les dijo a los cristianos en Roma:  “Pues por el bautismo fuimos sepultados con Cristo, y morimos para ser resucitados y vivir una vida nueva, así como Cristo fue resucitado por el glorioso poder del Padre.” (Romanos 6:4). Dios no echa aerosol a una vida vieja. Nos hace nacer de nuevo, para vivir una vida nueva. Lo viejo pasó; lo nuevo ha llegado.

Los que ya estamos en Cristo también podemos recibir un nuevo comienzo. El apóstol Juan escribió: Those of us who are already in Christ can also get that new beginning. The apostle John wrote: “Pero si vivimos en la luz, así como Dios está en la luz, entonces hay unión entre nosotros, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia de todo pecado.” (1 Juan 1:7). Jesucristo me purifica, perdona mi pecado y me permite comenzar de nuevo. Continuamente. Si me mantengo en comunión con él.

Esta es la época en que todos se desean un feliz año nuevo. Yo quiero desearle una feliz vida nueva, una nueva vida en Cristo.

Gracia y paz,
Timothy Archer


La historia verdadera

Publicado por - Dec. 17, 2008 | categorías Jesucristo, Navidad, salvación, Vida eterna

Jesucristo no nació el 25 de diciembre. Lo sabías, ¿no? Bueno, por lo menos, es muy poco probable. La iglesia primitiva usó esa fecha porque los romanos hacían una fiesta pagana ese día y ellos querían reemplazarla con algo más santo.

Los reyes magos no eran tres. Lo sabías ¿no? O tal vez sí. La Biblia habla de tres regalos pero los reyes pueden haber sido dos o tres o cien por lo que sabemos.

Y los reyes no fueron al pesebre. Lo sabías ¿no? Según la Biblia, ellos encontraron a la familia en una casa, probablemente meses después del nacimiento de Jesús.

Pero todo eso pierde importancia ante el hecho de que Dios vino a nuestro mundo. Se hizo carne. Nació en la forma de un niño judío. Vivió como hombre normal, pero era el Hijo de Dios. Murió en una cruz para darnos la esperanza de la vida eterna. Resucitó después de tres días y está sentado al diestro de su Padre. Algún día, vendrá de nuevo para juntar a los fieles, quienes reinarán con él para siempre.

La historia verdadera es siempre mejor que la leyenda. Que pasen lindas fiestas.

Gracia y paz,
Timothy

Foto por Moroder (Obra propia) [GFDL (www.gnu.org/copyleft/fdl.html) or CC-BY-SA-3.0-2.5-2.0-1.0 (www.creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)], via Wikimedia Commons

Un niño en un pesebre

Publicado por - Dec. 09, 2008 | categorías Navidad

pesebre
Un niño en un pesebre

Para muchos de nosotros, ahí está Jesús. Un niño bonito acostado en un pesebre. Con sonrisas y balbuceos, se ve totalmente inofensivo. Nos llena de emociones lindas, tal como hacen los bebés. No escuchamos ni un llanto. Es el bebé perfecto.

Un niño en un pesebre

Nos conviene dejarlo ahí. Un niño inofensivo, que no exige nada. Ni tenemos que cambiar su pañal. Podemos vivir nuestras vidas sin pensar en él, y volver al pesebre para encontrar un bebé feliz.

Un niño en un pesebre

Con otras figuritas del pesebre, se saca una vez por año. Casi se pierde entre las ovejas y las vacas y los pastores y los reyes magos y los ángeles. Una pieza pequeña dentro de un juego más grande, se guarda con cuidado después de la Navidad, junto con Papá Noel y sus duendes, al lado del árbol de navidad y las luces.

Un niño en un pesebre

Lejos de mí. Lejos del mundo real. Guardado y almacenado. Ese bebé pertenece a otro tiempo, otra realidad. Una figura de la historia, quizás, o tal vez nada más que una parte de una leyenda que los hombres han pasado de generación en generación. Sea como sea, ese bebé pequeño no cabe dentro de las realidades del siglo veintiuno.

Un niño en un pesebre

Si así lo ves a Jesús, quiero animarte a leer lo que la Biblia dice en cuanto a él. Su nacimiento es una parte pequeña de la historia de Jesucristo, tan pequeña que ni se menciona en dos de los cuatro evangelios. El pesebre se pierde en la sombra de la cruz, ocultado por la realidad de la tumba vacía. Cristo no vino para ser un niño bonito. Vino para dar su vida en la cruz. Su vida giraba alrededor de ese momento. Habiendo dado su vida, fue sepultado, acostado en una piedra parecida al pesebre de piedra donde le acostaron cuando recién nació. Pero tal como dejó ese pesebre atrás, dejó atrás a la tumba también, convirtiéndose en Señor de Señores, venciendo a la muerte con un gran acto de triunfo.

¿Un niño en un pesebre? Para nada. El Señor resucitado se sienta a la diestra de Dios, ofreciendo vida y victoria a todos lo que le siguen. Cuando pase el 25 de diciembre, guarde ese bebé. Pero no crea que lo haya dejado en el pesebre. Ese pesebre se quedó en la historia.

Gracia y paz,

Timothy Archer


No se preocupe

Publicado por - Dec. 02, 2008 | categorías Preocuparse

La gente vive con mucho estrés en esta época. Algunas personas están alteradas por la política, otras por la economía. Otros ven la violencia y el terrorismo que hay. Hasta las fiestas navideñas pueden producir tensión en nosotros, sobre todo si nos dejamos llevar por el materialismo de la época. Aquí les comparto unas ideas antiguas en cuanto a reducir el estrés:

No se aflijan por nada, sino preséntenselo todo a Dios en oración; pídanle, y denle gracias también. Así Dios les dará su paz, que es más grande de lo que el hombre puede entender; y esta paz cuidará sus corazones y sus pensamientos por medio de Cristo Jesús.” (Filipenses 4:6-7)

Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él los enaltezca a su debido tiempo. Dejen todas sus preocupaciones a Dios, porque él se interesa por ustedes.” (1Pedro 5:6-7)

Preocuparse no le hace bien. Es mucho mejor dárselo a Dios. Como un amigo me dijo: “Si tu mal tiene cura, ¿por qué te apuras? y si no tiene cura, ¿por qué te apuras?” Ese proverbio lo resume bien. El preocuparse solamente nos enferma. Lo mejor que podamos hacer es dárselo a Dios.

Gracia y paz,
Timothy



Copyright © 2010 - Hope For Life: Todos los derechos reservados

Mapa del Sitio | Contáctanos