Enséñanos a Contar Nuestros Días
Publicado por Timothy Archer - oct. 08, 2008 | categorías Muerte, Vida
“Porque mil años delante de tus ojos son como el día de ayer, que pasó, y como una de las vigilias de la noche. Los arrebatas como con torrente de aguas; son como sueño, como la hierba que crece en la mañana. En la mañana florece y crece; a la tarde es cortada, y se seca. Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.”(Salmo 90:4-6, 12)
No me gusta “contar mis días.” No me gusta pensar que todos los planes que haga para el futuro tienen que hacerse con la calificación de “Si Dios quiere.” Para ser honesto, no me gusta pensar que soy mortal. No es que le tenga miedo a la muerte; simplemente no me gusta la inseguridad.
La muerte de Genaro García me recordó esto una vez más. Genaro era un joven de 19 años, fuerte y sano. Vino unas veces a nuestra clase de jóvenes de los miércoles. Su vida terminó de repente el lunes pasado cuando un arma se disparó inesperadamente.
Muchas veces vivimos nuestra vida como si no fuera a tener fin, dejando tantas cosas sin hacer, esperando “un momento más conveniente” para ocuparnos de los asuntos que tendrán importancia eterna.
¿Cuántas veces vivimos nuestra vida en el futuro en vez del presente? Los niños esperan ser adolescentes, los adolescentes esperan terminar la escuela, los jóvenes esperan comenzar una familia, los de edad media esperan retirarse, y así sucesivamente. Si vivimos hoy sólo pensando en el mañana, ¡qué tragedia será cuando el mañana no llegue!
No vivas tu vida pensando en el mañana, vive tu vida pensando en la eternidad. Aún si mañana no llega, la eternidad sí llegará. Aún si el sol no se levanta mañana, el Hijo reinará por siempre. Lo que importa hoy es lo que hago para estar listo para la vida eterna. Si podemos centrar nuestra vida en Cristo y Su Reino, nuestro futuro tomará una nueva seguridad. Pablo lo expresó tan bien estando en prisión ante la posibilidad de ser ejecutado: “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Filip. 1:21). Para la mayoría de la gente en este mundo, la muerte es el fin de todo. Es fracaso. Es derrota. Para el hombre que centra su vida en cristo, la muerte es ganancia. Es victoria. Es el comienzo de la vida verdadera, la vida eterna.
Al ir terminando otro año, a menudo nos detenemos a pensar cómo hemos vivido ese último año. Tomamos decisiones en cuanto a cómo viviremos el nuevo año. ¿Podría sugerir que no lo hagamos una vez al año, sino cada día? Decidamos cada día hacer de Cristo nuestra vida, vivir cada día a Su servicio, enfocarnos en las cosas que la muerte no puede quitar.
Que aprendamos a contar nuestros días. Que nos demos cuenta de que esta vida en la tierra no es sino un corto peregrinar y que nuestra vida verdadera está del otro lado.
Gracia y paz,
Timothy


