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La oración en las escuelas públicas

Publicado por Timothy Archer - sep. 12, 2008 | categorías Oración

Existe un rumor desde hace años que dice que la oración ha sido quitada de nuestras escuelas públicas aquí en Estados Unidos. Como tantos rumores, se ha repetido tanto que ya lo creemos. Y como tantos rumores, ha llegado a ser algo así como una profecía auto-cumplida.

¿Qué se ha quitado? Las oraciones organizadas y obligatorias. Nadie puede decir a nuestros niños cuándo ni cómo orar. Y no tengo problema con eso. No me gusta la forma en que esta prohibición surgió ni el razonamiento que se usó para legislarla. Pero no quiero que cualquiera le enseñe a mis hijos en cuanto a la oración. Piensa en toda la gente en este país, ¿qué porcentaje de esa gente querrías que le enseñe algo a tu hijo en cuanto a religión?

Pero la oración en la escuela debería estar viva. Deberíamos enseñar a nuestros niños a orar en toda situación. Deberíamos tener oraciones en la escuela, en los buses, en los gimnasios. Nuestros niños no deberían tener que esperar que alguien les diga que está bien orar; se les debería enseñar a orar por su propia iniciativa. La oración debería ser una parte normal y natural de sus vidas, aún si no se hace a través de un altoparlante.

Y aquellos que tienen la responsabilidad de enseñar a nuestros niños deberían estar entre aquellos que se aseguren de que haya oraciones en las eseuclas. No intentando presionar a los niños a que cumplan con los pasos de la oración, sino ofreciendo oraciones fervientes por todos los que los rodean, tanto estudiantes como colegas.

Quienes no estamos directamente involucrados en el proceso de educación aún deberíamos pasar tiempo orando por nuestras escuelas. Se pelean batallas en los pasillos de nuestras escuelas que necesitan de la oración para ganarse. No batallas físicas (aunque también pueden ocurrir a veces), sino batallas espirituales por las mentes y los corazones de nuestros niños. Debemos despertar al hecho de que la oración debe rodear nuestras escuelas, o esas batallas se pueden perder.

Pero es muy difícil que haya oración en las escuelas a no ser que haya oración en nuestros hogares, en nuestros trabajos, y en nuestra vida diaria. Una razón por la cual no hemos hecho un buen trabajo enseñando a nuestros niños en cuanto a la oración es que no la hemos estado enseñando nosotros mismos. ¿Cómo podemos esperar que vivan un estilo de vida de oración si no lo hacemos nosotros? ¿Cómo podemos esperar que tomen la iniciativa para orar si nos sentamos a esperar que otros nos digan cuando y dónde orar?

Arraiguemos firmemente la oración en nuestro sistema educativo. No a través de litigación o legislación, sino por el ejemplo. No necesitamos el permiso de nadie para orar. No necesitamos esperar que alguien nos diga cuándo y dónde. Debemos llegar a ser gente de oración: en nuestras escuelas, en nuestros trabajos y en nuestros hogares. Eso es algo que ninguna corte puede quitarnos.

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