Buscar a Dios
Publicado por Timothy Archer - sep. 16, 2008 | categorías Dios
Dos tortugas sobre una roca. Nada fuera de lo común, por lo menos cuando se trata de tortugas. Siendo reptiles, las tortugas, como la mayoría de los animales de sangre fría, buscan tomar sol. El problema era que estas dos tortugas estaban en una laguna artificial en el interior de un hotel en Varadero, Cuba. A pesar de lo que les decían sus instintos, no iban a encontrar el sol ese día ni ningún otro. Lo mejor que podrían esperar era calentarse por el ambiente.
Me parecía que estaba viendo una metáfora. Estos animales estaban programados para salir del agua regularmente para buscar el sol y su calor. Antiguas fuerzas naturales les llevaban a repetir ese ejercicio inútil, aunque su experiencia les decía que no. No pude sino pensar en nosotros, la humanidad, y la necesidad innata que tenemos de buscar a Dios y su calor, aunque muchos de nosotros no nos damos cuenta que estamos buscando en el lugar equivocado. Las tortugas han sido encerradas contra su voluntad, pero nosotros nos alejamos de la luz de Dios por elección propia. Dios nos busca y algo dentro de nostros responde a él, pero nos encerramos detrás de muros que nos impiden llegar a El, muros que hemos construido nosotros mismos. Algunos sufren detrás de muros de orgullo intelectual. Otros son bloqueados por algún pecado, algún vicio que no quieren dejar. Para algunos, es algún dolor del pasado, para otros, es el temor del futuro. Buscamos a Dios por instinto, pero nos conformamos con algún sustituto, algo que realmente no nos satisface.
Hace miles de años un poeta hebreo escribió: “Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá los deseos de tu corazón.” (Salmo 37:4). Me llevó años darme cuenta que la segunda parte de ese versículo depende de la primera parte. Cuando aprendemos a deleitarnos en el Señor, El llega a ser el deseo principal de nuestro corazón. El llega a ser lo que más buscamos. Ese es el secreto de la felicidad. Cuando buscamos a Dios por encima de todo, o recibimos las otras cosas que queremos o descubrimos que esas cosas eran meros sustitutos que jamás podrán satisfacer los deseos de nuestro corazón.
Tal como esas tortugas buscan el sol, nosotros necesitamos a Dios. Pero mientras las tortugas son incapaces de ponerse en la posición de encontrar lo que buscan, nosotros podemos no solo buscar a Dios sino encontrarlo también. Quiero ayudarte a encontrar el calor del amor de Dios. Solamente ponte en contacto conmigo. No tienes que pasar la vida buscando en los lugares equivocados.


