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Archivos » September, 2008

El Tesoro

Publicado por - Sep. 26, 2008 | categorías Dios, salvación

manto
Tras los años, me ha gustado un programa en la televisión sobre las antigüedades. En este programa, viajan por el mundo, y expertos en muebles, monedas, arte, ropa, etc., evaluan las cosas que la gente trae. Todo, desde la basura hasta los tesoros inesperados. Muchas veces, la gente que se acerca no tiene idea del valor de los artículos que traen. Algunos vienen por curiosidad; otros por querer mostrar alguna relíquia familiar. Algunos llegan desperados, esperado escuchar que tiene algo de mucho valor.

En un capítulo, un ancianito trajo un manto que había estado en la casa de su abuela. La tradición familiar decía que este manto había pertenecido a un vaquero famoso, Kit Carson. El experto, un señor llamado Don Ellis, le dijo al señor de edad avanzada que ese manto podría valer medio millón de dólares, no por la conexión con Carson, sino porque tenía gran valor histórico como ejemplo de artesanía indígena. Ellis lo llamó “un tesoro nacional.”

El dueño del manto, llamado Ted, se puso a llorar. Dijo, “Mis abuelos y mis padres eran tan pobres…” Estaba contento saber que tenía algo de valor, pero lamentaba el hecho de que su familia había pasado tanto tiempo sin saber lo que tenían. Vivían en la pobreza, mientras tenían un tesoro en su casa.

Yo veo a muchas personas que viven de esa forma todos los días. Tanto dolor, tanto sufrimiento, tan poca esperanza, mientras Dios ofrece lo que necesitan y lo ofrece gratuitamente. Ellos luchan para encontrar las fuerzas para enfrentar el día, mientras Dios quiere darles poder sin medida. Buscan sentido y propósito en la vida, mientras Dios espera con una perspectiva eterna que da sentido a todo. Estas personas luchan con culpa, remordimiento y vergüenza, mientras Dios ofrece perdón y un nuevo comienzo. El tesoro está disponible. Lo único que tienen que hacer es reconocer el valor de lo que Dios ofrece.

El apóstol Pablo escribió: “Porque ya saben ustedes que nuestro Señor Jesucristo, en su bondad, siendo rico se hizo pobre por causa de ustedes, para que por su pobreza ustedes se hicieran ricos.” (2 Corintios 8:9). Dios nos ofrece riquezas increibles, no en lo material, pero en lo espiritual, riquezas que no se gastarán nunca. Lo único que tenemos que hacer es aceptar lo que El ofrece.

Tengo más para contarte. Deja un comentario aquí, dándome tu dirección, y te hablaré del tesoro que Dios ofrece.

Gracia y paz,
Timothy


Buscar a Dios

Publicado por - Sep. 16, 2008 | categorías Dios

Tortugas tomando solDos tortugas sobre una roca. Nada fuera de lo común, por lo menos cuando se trata de tortugas. Siendo reptiles, las tortugas, como la mayoría de los animales de sangre fría, buscan tomar sol. El problema era que estas dos tortugas estaban en una laguna artificial en el interior de un hotel en Varadero, Cuba. A pesar de lo que les decían sus instintos, no iban a encontrar el sol ese día ni ningún otro. Lo mejor que podrían esperar era calentarse por el ambiente.

Me parecía que estaba viendo una metáfora. Estos animales estaban programados para salir del agua regularmente para buscar el sol y su calor. Antiguas fuerzas naturales les llevaban a repetir ese ejercicio inútil, aunque su experiencia les decía que no. No pude sino pensar en nosotros, la humanidad, y la necesidad innata que tenemos de buscar a Dios y su calor, aunque muchos de nosotros no nos damos cuenta que estamos buscando en el lugar equivocado. Las tortugas han sido encerradas contra su voluntad, pero nosotros nos alejamos de la luz de Dios por elección propia. Dios nos busca y algo dentro de nostros responde a él, pero nos encerramos detrás de muros que nos impiden llegar a El, muros que hemos construido nosotros mismos. Algunos sufren detrás de muros de orgullo intelectual. Otros son bloqueados por algún pecado, algún vicio que no quieren dejar. Para algunos, es algún dolor del pasado, para otros, es el temor del futuro. Buscamos a Dios por instinto, pero nos conformamos con algún sustituto, algo que realmente no nos satisface.

Hace miles de años un poeta hebreo escribió: “Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá los deseos de tu corazón.” (Salmo 37:4). Me llevó años darme cuenta que la segunda parte de ese versículo depende de la primera parte. Cuando aprendemos a deleitarnos en el Señor, El llega a ser el deseo principal de nuestro corazón. El llega a ser lo que más buscamos. Ese es el secreto de la felicidad. Cuando buscamos a Dios por encima de todo, o recibimos las otras cosas que queremos o descubrimos que esas cosas eran meros sustitutos que jamás podrán satisfacer los deseos de nuestro corazón.

Tal como esas tortugas buscan el sol, nosotros necesitamos a Dios. Pero mientras las tortugas son incapaces de ponerse en la posición de encontrar lo que buscan, nosotros podemos no solo buscar a Dios sino encontrarlo también. Quiero ayudarte a encontrar el calor del amor de Dios. Solamente ponte en contacto conmigo. No tienes que pasar la vida buscando en los lugares equivocados.


La oración en las escuelas públicas

Publicado por - Sep. 12, 2008 | categorías Oración

Existe un rumor desde hace años que dice que la oración ha sido quitada de nuestras escuelas públicas aquí en Estados Unidos. Como tantos rumores, se ha repetido tanto que ya lo creemos. Y como tantos rumores, ha llegado a ser algo así como una profecía auto-cumplida.

¿Qué se ha quitado? Las oraciones organizadas y obligatorias. Nadie puede decir a nuestros niños cuándo ni cómo orar. Y no tengo problema con eso. No me gusta la forma en que esta prohibición surgió ni el razonamiento que se usó para legislarla. Pero no quiero que cualquiera le enseñe a mis hijos en cuanto a la oración. Piensa en toda la gente en este país, ¿qué porcentaje de esa gente querrías que le enseñe algo a tu hijo en cuanto a religión?

Pero la oración en la escuela debería estar viva. Deberíamos enseñar a nuestros niños a orar en toda situación. Deberíamos tener oraciones en la escuela, en los buses, en los gimnasios. Nuestros niños no deberían tener que esperar que alguien les diga que está bien orar; se les debería enseñar a orar por su propia iniciativa. La oración debería ser una parte normal y natural de sus vidas, aún si no se hace a través de un altoparlante.

Y aquellos que tienen la responsabilidad de enseñar a nuestros niños deberían estar entre aquellos que se aseguren de que haya oraciones en las eseuclas. No intentando presionar a los niños a que cumplan con los pasos de la oración, sino ofreciendo oraciones fervientes por todos los que los rodean, tanto estudiantes como colegas.

Quienes no estamos directamente involucrados en el proceso de educación aún deberíamos pasar tiempo orando por nuestras escuelas. Se pelean batallas en los pasillos de nuestras escuelas que necesitan de la oración para ganarse. No batallas físicas (aunque también pueden ocurrir a veces), sino batallas espirituales por las mentes y los corazones de nuestros niños. Debemos despertar al hecho de que la oración debe rodear nuestras escuelas, o esas batallas se pueden perder.

Pero es muy difícil que haya oración en las escuelas a no ser que haya oración en nuestros hogares, en nuestros trabajos, y en nuestra vida diaria. Una razón por la cual no hemos hecho un buen trabajo enseñando a nuestros niños en cuanto a la oración es que no la hemos estado enseñando nosotros mismos. ¿Cómo podemos esperar que vivan un estilo de vida de oración si no lo hacemos nosotros? ¿Cómo podemos esperar que tomen la iniciativa para orar si nos sentamos a esperar que otros nos digan cuando y dónde orar?

Arraiguemos firmemente la oración en nuestro sistema educativo. No a través de litigación o legislación, sino por el ejemplo. No necesitamos el permiso de nadie para orar. No necesitamos esperar que alguien nos diga cuándo y dónde. Debemos llegar a ser gente de oración: en nuestras escuelas, en nuestros trabajos y en nuestros hogares. Eso es algo que ninguna corte puede quitarnos.


Hacer el bien

Publicado por - Sep. 04, 2008 | categorías Adoración, Servicio

Se puede aprender mucho mirando la adoración en el Antiguo Testamento, especialmente esos pasajes en los cuales los profetas de Dios decían a la gente lo que estaban haciendo mal. No queriendo repetir los errores del pasado, hacemos bien en descubrir cuáles errores se cometieron.

Uno de los errores más grandes del pueblo de Dios fue el de la religión ritualista. Es decir, pensaban que la religión consistía en hacer ciertas cosas duarnte la de adoración. Dios trataba de decirles que más que “religiosidad,” él quería un pueblo dedicado a hacer el bien. Un buen ejemplo es este pasaje de Isaías 1:
11 “El Señor dice:¿Para qué me traen tantos sacrificios?Ya estoy harto de sus holocaustos de carneros y de la grasa de los terneros;me repugna la sangre de los toros, carneros y cabritos. 12 Ustedes vienen a presentarse ante mí,pero ¿quién les pidió que pisotearan mis atrios? 13 No me traigan más ofrendas sin valor; no soporto el humo de ellas.Ustedes llaman al pueblo a celebrar la luna nueva y el sábado,pero yo no soporto las fiestas de gente que practica el mal. 14 Aborrezco sus fiestas de luna nueva y sus reuniones;¡se me han vuelto tan molestas que ya no las aguanto!15 Cuando ustedes levantan las manos para orar,yo aparto mis ojos de ustedes;y aunque hacen muchas oraciones,yo no las escucho.Tienen las manos manchadas de sangre. 16 ¡Lávense, límpiense!¡Aparten de mi vista sus maldades!¡Dejen de hacer el mal!17 ¡Aprendan a hacer el bien,esfuércense en hacer lo que es justo,ayuden al oprimido, hagan justicia al huérfano,defiendan los derechos de la viuda!”

No es que Dios esté en contra de los sacrificios ni otros ritos. Sólo quería que la gente se diera cuenta de que nuestros actos religiosos deben estar acompañados de compasión hacia el prójimo.

Vemos en el Nuevo Testamento que las cosas no han cambiado. Veamos lo que el escritor de Hebreos dice en 13:16:“ No se olviden ustedes de hacer el bien y de compartir con otros lo que tienen; porque estos son los sacrificios que agradan a Dios.” Nuestras buenas otras hacia otros son “sacrificios” que ofrecemos a Dios. Recuerda las palabras de Santiago en 1:27 “ La religión pura y sin mancha delante de Dios el Padre es esta: ayudar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y no mancharse con la maldad del mundo.” Pablo dijo, “Por eso, siempre que podamos, hagamos bien a todos, y especialmente a nuestros hermanos en la fe. ” (Gálatas 6:10)

Cuando la gente viene a nosotros buscando ayuda, podemos ver eso como una distracción del “trabajo de la iglesia.” Pero nada puede estar más lejos de la verdad. Tenemos que ayudar a la gente. Debemos estar agradecidos cuando la gente nos presenta una oportunidad de ayudar. Jesús en su ministerio pasó mucho tiempo ayudando a la gente. Recuerda cómo Pedro, al predicarle a Cornelio, describió el ministerio de Jesús: “Saben que Dios llenó de poder y del Espíritu Santo a Jesús de Nazaret, y que Jesús anduvo haciendo bien y sanando a todos los que sufrían bajo el poder del diablo. Esto pudo hacerlo porque Dios estaba con él, ” (Hechos 10:38) Jesús anduvo haciendo el bien y espera lo mismo de sus seguidores. Recuerda cómo describió el Día del Juicio en Mateo 25. No habla de la doctrina correcta o de la asistencia a la iglesia. Habla de ayudar a los necesitados. Y dice, “El Rey les contestará: ‘Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicieron.’” (Mateo 25:40)

De hecho, Pablo dice que el plan de Dios para nosotros es que hagamos el bien. En Efesios 2:10, escribe: “ …pues es Dios quien nos ha hecho; él nos ha creado en Cristo Jesús para que hagamos buenas obras, siguiendo el camino que él nos había preparado de antemano.” Pablo le dijo a Timoteo qué enseñar a los ricos:“Mándales que hagan el bien, que se hagan ricos en buenas obras y que estén dispuestos a dar y compartir lo que tienen. ” (I Timoteo 6:18)

Como cristianos tenemos que estar ayudando a la gente.Para eso fuimos creados.Es lo que Jesús nos dejó como ejemplo y lo que espera de nosotros. Cada vez que alguien nos presente la oportunidad de ayudar, deberíamos estar agradecidos. De otra manera, tendríamos que ir a buscar a quién ayudar.

Para algunos, viene naturalmente. Están constantemente concientes de la gente que tiene necesidades y constantemente satisfaciendo esas necesidades. Para otros, necesitamos depender más de Dios y su Santo Espíritu que nos ayuden a desarrollar un corazón de compasión por nuestros prójimos.

No es poca cosa. Es el centro de quienes somos como cristianos. Es una parte crítica de nuestra adoración a Dios. Que Dios nos ayude a mejorar.



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