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Piedras Vivas

Publicado por Timothy Archer - abr. 14, 2008 | categorías Jesucristo

Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores, Ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, Y es cosa maravillosa a nuestros ojos? Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él. (Mateo 21:42-43)

Los buenos materiales son esenciales para una buena construcción. El mejor constructor puede construir una estructura decente con materiales baratos, pero ésta no va a pasar la prueba del tiempo. Los constructores usan lo mejor.

En el mundo antiguo, la piedra más importante era la piedra angular. Los constructores elegían con cuidado un pedazo sólido de roca sobre la cual basar el resto de la construcción.

En el pasaje que Jesús cita del Salmo 118, una piedra que ha sido desechada hasta para el uso más básico en la construcción, ahora se ha convertido en la piedra más importante, la piedra angular. Jesús sigue diciendo que, a causa de este rechazo, el reino de Dios pronto sería transferido a otro grupo de gente. Pero para entender lo que dice sobre la piedra, es útil ver el comentario de Pedro en Hechos 4:8-12: Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: “Gobernantes del pueblo, y ancianos de Israel: Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado, sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”

Pedro explica que “los edificadores” son los líderes judíos y dice que crucificar a Jesús fue el rechazo de esa piedra.

La resurrección de Jesús de entre los muertos elevó a Jesús a la posición de piedra angular, haciendo posible la salvación en El y sólo en El.

Más adelante en su vida, Pedro vuelve a estas palabras y a esta imagen cuando escribe su epístola: Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en él, no será avergonzado. Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, La piedra que los edificadores desecharon, Ha venido a ser la cabeza del ángulo; y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados. Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable. (1 Pedro 2:4-9)

Jesús no sólo llegó a ser piedra angular, también nos ha hecho a nosotros piedras vivas. No sólo fue declarado digno, también nos ha hecho a nosotros dignos y útiles. Podemos ser edificados en un templo de Dios si dejamos que nuestras vidas sean moldeadas en la Suya. Como piedras edificadas juntas sobre la Piedra Angular, podemos llegar a ser mucho más que si estuviéramos separados de El. Podemos llegar a ser un sacerdocio santo, una nación santa, un pueblo escogido por Dios. Como dijo Jesús, llegaremos a ser un reino de gente que produce los frutos del reino. Dios nos usará para traer gloria a Su santo nombre.

Muchos tropiezan sobre esta roca, muchos fallan en ver que no hay otro nombre debajo del cielo por el cual podemos ser salvos. Muchos tratan de edificar sus vidas ellos mismos, buscando una piedra angular sólida sobre la cual edificar, buscando la manera de sostener las cosas sin la ayuda del Maestro Constructor.

Pero nosotros somos piedras vivas. Somos el sacerdocio santo de Dios, ofreciendo sacrificios espirituales de servicio a El. Buscamos declarar Sus alabanzas y producir el fruto de Su reino. Y dejamos que El nos edifique y nos transforme en la casa espiritual que El quiere que seamos.

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