Cuando No Conocemos el Camino
Publicado por Timothy Archer - mar. 06, 2008 | categorías Jesucristo, salvación
Confieso que me entró el pánico. Estaba en Brasil, viajando con dos amigos, uno de ellos brasilero. Me sentía seguro viajando con alguien que conocía el idioma y que sabía exactamente adonde íbamos. Tomábamos un vuelo de San Pablo a Rio de Janeiro. Al momento de abordar, para llegar al avión, tuvimos que llegar hasta el en un bus. Mis dos colegas subieron en un bus, pero yo tuve que esperar el segundo. No me preocupaba, porque sabía que íbamos al mismo lugar. Los vi partir y subí tranquilamente al segundo bus.
Cuando llegamos al avión y fui a buscar nuestros asientos, ¡mis amigos no estaban! Tenían que estar, pues habían salido antes, pero no estaban en el avión. Ahí sí que sentí miedo. Pregunté, en castellano, a una de las azafatas si el avión iba a Rio de Janeiro. Hablar en castellano era un acto de desesperación, pero ella me entendió y me aseguró que yo estaba en el vuelo correcto. Me seguía dando información en portugués, pero ya no escuchaba pues mis amigos estaban entrando en la nave. Por algún motivo, su bus había tardado en llegar. Yo estaba en el lugar correcto.
La noche en que Jesús fue traicionado, les dijo a sus discípulos que El iba a prepararles un lugar. Les dijo que ellos sabían el camino adonde El iba. Tomás respondió: “Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo vamos a saber el camino?” Y fue en ese momento que Jesús dijo estas palabras famosas: “Yo soy el camino, la verdad y la vida.” (Juan 14:3-6)
No conocer el camino es una sensación fea. Está bien cuando podemos depender de otra persona, pero cuando estamos solos, estar perdidos no es lindo. Afortunadamente, cuando se trata de nuestras vidas espirituales, siempre podemos conocer el camino. Cristo es el camino. Podemos confiar en El, sabiendo que El siempre nos llevará al lugar donde necesitamos estar. Para no sentirnos perdidos, lo único que necesitamos es conocer a Jesús.


