Canciones en el Calabozo
Publicado por Timothy Archer - feb. 19, 2008 | categorías Agradecimiento, Fe
El apóstol Pablo estaba pasando por una mala racha. Todo comenzó cuando se peleó con su compañero de viaje, Bernabé. Bernabé era la persona que aceptó a Pablo en el principio cuando nadie en la iglesia confiaba en él. Era Bernabé que le invitó a trabajar con él en el ministerio. Y era Bernabé que le acompañó en su primer viaje de evangelización. Pero cuando Bernabé quiso llevar consigo a su primo Juan Marcos, muchacho que había abandonado al grupo antes, Pablo no estuvo de acuerdo. Discutieron tanto que terminaron separándose.
Luego Pablo quiso ir a predicar a la provincia de Asia. Dios se lo prohibió. Quiso ir a predicar a la provincia de Bitinia. Dios se lo prohibió. Luego es llamado en una visión para ir a Macedonia. Llega ahí, convierte a una sola mujer antes de ser arrestado. No solamente arrestado, sino golpeado con varas. No solamente arrestado y golpeado, sino metido en la parte más adentro de la cárcel, que habrá sido un lugar oscuro, lleno de humedad. Arrestado, golpeado, puesto en el lugar más feo … y le ponen en un cepo, obligándolo a estar con las piernas separadas al máximo.
Era una mala racha. La peor. Era uno de esos momentos cuando uno quiere abandonar todo. Pablo había sido llamado para ser evangelista, pero solamente había convertido a una sola persona en todo el viaje. Y era una mujer, que, en la sociedad de aquel entonces, no hubiera tenido mucha influencia, no hubiera tenido mucha posibilidad de hacer avanzar a la iglesia. Y bajo las normas del momento, era muy posible que muriera antes de poder predicar más.
Pablo había tocado fondo. Podría haber sentido que Dios lo había abandonado. Podría haber pensado que su vida había naufragado. Podría haber pensado muchas cosas. Pero ¿qué hizo? La Biblia dice que, junto con su compañero Silas, Pablo cantaba y oraba a Dios (De hecho, la Biblia dice que oraba a Dios mediante cantos). ¡Cantaban! ¿Cómo puede ser que una persona cante a Dios cuando todo en su vida anda mal? Entendemos cuando alguien está feliz y se pone a cantar, pero ¿cómo puede un hombre alabar a Dios cuando está en las peores circunstancias de su vida?
Pablo entendía que el sufrimiento es parte de la vida cristiana. Entendía que lo importante no era sí vivía o moría, no era si seguía predicando o se permanecía en la cárcel, lo importante era que estaba bien con Cristo. “Porque para mí, seguir viviendo es Cristo, y morir, una ganancia.” (Filipenses 1:21)
Solamente con una actitud así podemos elevar canciones de alabanza en cualquier circunstancia.


