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Archivos » January, 2008

Nadar o No Nadar

Publicado por - Jan. 30, 2008 | categorías Gracia, Iglesia, Jesucristo

nataciónHace unos meses, comencé a ir a nadar, porque sentía que estaba fuera de estado. Unas semanas después, dejé la natación por la misma razón.

Mientras yo luchaba para cruzar la pileta, estaba muy consciente de los otros. Cuando llegaba a la orilla, me aferraba del costado, desesperadamente tratando de respirar. Ellos llegaban, hacían piruetas perfectas y seguían. Vuelta tras vuelta. Era doloroso para mí nadar y doloroso para ver. Ellos ejecutaban cada movimiento con perfección. En otras palabras, yo tenía vergüenza. Honestamente, a ellos no les importaba lo que hacía yo. Pero yo tenía tanta vergüenza que dejé la pileta, retirándome a la seguridad de la cinta caminadora y las bicicletas fijas. “Cuando esté en condición,” me dije, “Volveré a la pileta.”

Muchos de nosotros nos sentimos así cuando vamos a la iglesia o cuando pensamos en ir a la iglesia. Todos los demás se ven tan perfectos mientras nosotros nos damos cuenta de nuestras fallas. Otras personas ni se acercan a Dios por la misma razón. Pensamos que nos vamos a poner bien espiritualmente antes de ir a Dios. Si te has sentido así, tienes que darte cuenta que la iglesia es el lugar donde las personas van para enderezar sus vidas, no porque tienen vidas perfectas. En los tiempos de Jesucristo, muchos decían: “Hazte digno, y luego ven a Dios.” El mensaje de Cristo era todo lo contrario: “Ven a Dios y El te hará digno.” Dios arregla las vidas rotas. Jesucristo dijo, “No vino para llamar a los justos sino a los pecadores.” El busca a personas que necesitan ayuda en lo espiritual, no a personas que ya son perfectas.

Si no te sientes digno de nadar en la pileta de Dios, quiero invitarte a probar el agua de nuevo. Dios quiere ayudarme a estar en forma espiritualmente, y El quiere hacer lo mismo por ti. Está buscando a personas imperfectas, como nosotros.


El DESHACER de la vida

Publicado por - Jan. 28, 2008 | categorías Gracia, Jesucristo, Perdón

UNDO¿Se acuerda del líquido corrector? Liquid Paper. Al escribir a máquina, uno cometía errores y los cubría con ese líquido mágico. Abracadabra, el error ya no estaba. Sí, quedaba una mancha blanca, pero no se veía el error.

Luego conocí a las computadoras. Y aprendí el comando DESHACER. Uno escribía… se equivocaba… invocaba el comando DESHACER…el error ya no estaba. Y nadie se daba cuenta. Luego vinieron los programas con DESHACER multiple y DESHACER ilimitado. Era más y más fácil de encubrir las equivocaciones. Ahora no soporto los programas que no tienen DESHACER. Cuando cometo un error, quiero poder hacerlo desaparecer.

¿No sería lindo si la vida viniera con DESHACER? Algo para volver en el tiempo y borrar los errores, corregir las faltas. Bueno, existe tal cosa. Hay una forma de hacer desaparecer las cosas feas de nuestro pasado. La Biblia me dice que Dios está dispuesto a tomar mis errores y alejarlos de mí, “tan lejos como el oriente del occidente.” Por medio de Jesús y su gracia, puede recibir perdón continuo por los errores que cometo. Cuando soy parte de la familia de Dios, cuando me identifiqué por completo con Jesús, el Hijo de Dios, puedo tener plena confianza que El deshará todos mis errores. Quizás tenga que vivir con las consecuencias de mis acciones, pero la culpa ya no las tengo que llevar conmigo. Es una sensación hermosa.

Deje que Dios le de un nuevo comienzo. Si es cristiano pero sigue viviendo con culpa, aprenda como recibir ese perdón continuo que Jesús ofrece. Si no es cristiano, haga lo que necesite hacer para serlo. Es una decisión que nunca querrá DESHACER.

Gracia y paz,
Timothy


Confesiones de un perfeccionista

Publicado por - Jan. 25, 2008 | categorías Gracia, Jesucristo

blancoYo soy perfeccionista. Odio equivocarme. Cuando termino un proyecto, pocas veces estoy satisfecho. Siempre sé que lo podría mejorar. Siempre hay “una cosita más” que podría hacerse.

Una forma de soportar eso es decir “está suficientemente bien”. Podría dedicarle más tiempo y esfuerzo, pero esto es suficiente. “Suficiente” funciona para las cosas que no tienen importancia, ¿pero qué pasa con las cosas que sí importan? ¿Queremos que el cirujano se conforme con “suficientemente bien” cuando nos opera? ¿O qué el mecánico que revisa nuestro avión busca hacer “lo suficiente” en su trabajo?

Ese es el dilema que veo en mi vida. Quiero ser perfecto, pero no lo soy. A la vez, no quiero conformarme con “suficiente”. Quiero excelencia, pero me doy cuenta que no la alcanzo. Esa una lucha antigua. La única esperanza que encontré yo es el poder de Jesucristo. El puede ayudarme vivir como debo, y puede cubrir las fallas que cometo. Por medio de El y solamente por El puede este perfeccionista encontrar la paz. En Cristo, no tengo que ser perfecto. Jesús me hace perfecto. No solamente me dice lo que debo hacer; me ayuda hacerlo. Y cuando resisto e insisto en hacer las cosas a mi manera, El está ahí para perdonarme y arreglar mis errores.

Por fin encontré la perfección. Tengo que dejar de intentar ser perfecto por mi cuenta y dejar que Jesús me perfeccione. Fácil ¿no? Sé que algún día Cristo terminará su obra en mí y yo seré lo que siempre quise ser: perfecto.

Gracia y paz,
Timothy



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